Vasto Océano Capitulo 19 (Fic UA)

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Shizumi
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Vasto Océano Capitulo 19 (Fic UA)

Mensaje por Shizumi » 02 Abr 2014 04:34

Hola chicos y chicas de todas las edades :D

Desde hace un buen rato he querido hacer este fic de universo alterno al recordar un aforismo que leí durante un concurso del colegio, pero sólo hoy lo pude actualizar y ahora lo mostraré ante todos ustedes. ¿De qué se trata? Eso ustedes lo averiguarán cuando lo lean :P

Vasto Océano Capitulo 1º: ¿Ficción o Realidad?

Recuerdo que un antiguo filósofo mencionó alguna vez… “Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano”. Me gustaría que retuvieran esa idea en sus cabezas durante un buen rato, pues la historia que hoy deseo contarles podría o no convencerlos, ya que trata de algo que relativamente conocemos y que habita en lo profundo de nuestro océano. Unos amigos y yo éramos jóvenes cuando nos encontramos con las criaturas más arcanas del mar, casi tan antiguas como los humanos.

Era nuestro primer día de vacaciones, si mal no recuerdo un gran día soleado para preparar una barbacoa frente al mar. El más animado del grupo era sin duda Naruto, quien no dejaba de surfear como un pingüino; Kurama preparaba hamburguesas veganas para todos, bueno todos menos dos; K´ tomaba sol e intentaba dormitar pero su hermanita adoptiva, Kula, no paraba de molestarlo; y yo descansaba después de un intenso partido de futbol. Todo iba bien, cuando Kula preguntó:

-Oigan, ¿creen que exista gente en el océano? O sea, ¿creen que existan las sirenas? – Preguntó la menor mientras jugaba en la arena debajo de la sombrilla.
-¿Sirenas? Pues es una buena pregunta.- Respondió Kurama arqueando una ceja.- Después de ese documental de sirenas que mostraron en la tele me he puesto a pensar en lo mismo.
-¿Enserio? Pues anoche a la hora de dormir escuché a alguien cantar en los roqueríos.- Continuó la ojirojos.
-Tal vez fue una ballena o algo así dattebayo.- Aclaró Naruto una vez que llegó a descansar
-¿Una ballena que canta en español? – Preguntó la niña
-El que hayas escuchado algo así no significa que sea lo que creas que es. Ya deja de molestar, niña.- Fue lo único que sentenció K´ antes de dormitar; Kula infló las mejillas con un tanto de enfado
-Tampoco se está seguro de que las sirenas existan.- Comencé a expresar mi opinión cuando me senté en la arena.- Quiero decir, ¿cuántas cosas existen en el mundo que no conocemos? No creo que ver una sería un sueño

Luego de mi breve explicación sobre mi punto de vista, todos mantuvieron un silencio sepulcral, antes de que Naruto estallara en risotadas mientras que Kula y Kurama lo veían extrañados, K´ ya se había dormido para cuando él se reía como loco. A mí no me importó del todo, yo sabía que no éramos los únicos que habitamos la Tierra.
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Probablemente no valga la pena decir quién soy, ya que los humanos nos han negado la existencia con el silencio, y manteniéndola sellada en libros de cuentos. Pero no. Somos tan reales como el aire que los terrestres respiran día a día.

Lo que es cierto de los libros, es que poseemos una parte humana y una parte pez; respiramos bajo el agua, por lo que se nos hace fácil comunicarnos con otros seres marinos; generalmente somos muy sociables con nuestra especie, y por eso vivimos en comunidades parecidas a un reino, muy rara vez de dominio matriarcal; y por último, somos demasiado tímidas con los humanos y tal vez por eso cuestionan nuestra existencia: sí amigos, están en presencia de una sirena, pero no una cualquiera, soy una sirena de arrecife.

Mi especie se diferencia de otras por unas aletas dorsales semejantes a alas de mariposa, y que no nos alimentamos de hombres humanos como dice la cultura popular, preferimos comer algas frescas y algún pescadito que logramos cazar con astucia. Pero ya es suficiente de hablar de mí y sigamos con la historia.

Mi versión de la historia comienza conmigo y mi mejor amiga, Mary. Ambas solíamos reunirnos en un galeón hundido para jugar, pasar la noche y recolectar objetos extraños, ya que los humanos que navegaban en él solían tener cosas muy curiosas para su uso.

-¿? ¿Por qué esta cosa me refleja? – Me preguntaba observando una placa redonda y brillante, con diseños en bronce a los bordes y unas manillas para poder tomarla firmemente.-… ¡Ah! ¿Es un espejo de mano gigante?
-También podría ser un plato de bandejero.- Contestó Mary hurgando un cofre con joyas dentro. A diferencia de mí, que poseo una cola plateada, ella destaca más por ser la única sirena de cola negra en toda la colonia
-¡Date adornos! – Exclamé antes de abalanzarme sobre ella, giramos un buen rato hasta que algo más llamó mi atención: un cubo con un dínamo, como dicen los humanos.
-¿?
-Una cajita, me pregunto qué contendrá.- Comencé a girar la manilla, esto causó que empezara a sonar una canción burlona.- Jijiji, que adorable suena la cancioncita est-¡Wow! – De pronto un payaso brinca de la caja y me espanta, haciendo que me ocultara dentro de un armario
-¿Qué te sucedió, Shizu? – Preguntó Mary mientras se colocaba un brazalete de oro algo oxidado
-¡Me quería pegar! – Exclamé dentro del armario todavía
-¿Qué? – La pelinegra vio al muñeco y negó con la cabeza acercándose a la caja para sostenerla en sus manos y meter al muñeco dentro.- Sólo es un juguete.- Cerró de nuevo la caja y siguió mi mismo procedimiento.- ¿Ves? No ocurre nada.- Muy temprano para decirlo, pues el payaso volvió a saltar y le dio un buen golpe en la nariz.-… Pensándolo mejor sí es un juguete sublevado…
-¿Ves? Te lo dije.- Le dije saliendo con un vestido de mujer
-¿Sabes qué sería bueno? – Empezó a decir Mary.- Saber qué utilidad tienen realmente estas cosas
-¿A qué te refieres? – Pregunté, pero cuando ella señaló hacia arriba abrí mucho los ojos y se me cayó el vestido sólo con mi camisa protectora.- ¡¿Estás loca?! Si sabemos algo es que no debemos hacer contacto con los humanos. Eso es tabú en muchos sentidos
-Por favor, no creo que perdamos más de lo que ya perdimos

En cierto modo Mary tenía razón. Cuando era pequeña mis padres murieron por culpa de un monstruo marino desbocado, quedándome así huérfana; fue entonces cuando ella me encontró y me enseñó a valerme por mí misma, pero poco sé de su pasado pues nunca quiere hablar de ello. Lo único que hacemos es sobrevivir cazando y vendiendo baratijas humanas en el reino cercano a nuestro refugio para subsistir. Suena triste ¿verdad?

Admito que después de un largo convencimiento, yo acepté, pero en ningún momento preví lo que ocurriría cuando asomábamos las cabezas a la superficie en pleno día
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Después de almorzar y esperar unos minutos extra, acompañé a Naruto a nadar, desafortunadamente como no sabía hacerlo muy bien, en todo momento me ayudaba con la tabla. Todo iba bien cuando de pronto vimos un triángulo redondeado en la punta de color amarillo sobresaliendo del agua, lo cual nos alertó a ambos.

-¡Naruto, cuidado! ¡Un tiburón! – Grité previniendo a mi amigo
-¡Ahhhh! ¡Dame espacio, cejotas! – En respuesta a mi alarma, Naruto me empujaba para hacerle espacio en la tabla
-Parece que algo malo les pasa mar adentro.- Se preocupó Kurama, a lo que K´ suspira paciente y dice que no lo molestaran por tonterías
-Un momento, ¿desde cuándo los tiburones son amarillos? – Me pregunté arqueando una ceja
-Será un tiburón con hepatitis dattebayo.- Con aquella respuesta, la aleta desapareció entre las aguas y en su lugar, emergió una bella joven de cabello plateado y ojos como las olas que se alzan sobre la arena; al verla, me sentí cautivado por su belleza, casi podía escuchar una dulce melodía al observarla, pero luego reaccioné cuando ella nos miró seria
-Si yo tengo hepatitis, tú tienes zorritis aguda, bigotudo
-¡Ahhhhh! – Por accidente, Naruto me golpeó haciéndome caer al agua, siendo el único que vio algo difícil de creer.

No era una, sino dos chicas en el agua, pero ambas tenían una cola de pez en lugar de piernas humanas. ¡Era un par de sirenas!
Yo me asusté y traté de acomodarme para verlas mejor, pero mis movimientos fueron algo bruscos lo que hizo que ellas salieran huyendo. La joven que vimos primero se pasó a llevar una de sus aletas dorsales con la tabla de surf antes de escapar junto a su amiga

La vi con tristeza mientras se alejaban y me ayudaban a salir del agua. En lo que quedaba del día no dejé de pensar en ellas, sobre todo en la peli plateada de antes, me angustiaba mucho el pensar que por mi culpa –pues la tabla era mía- ella estaba herida. Entonces yo, Rock Lee, en uso de mis facultades, decidí buscar todo lo necesario para encontrarla y curarla. No es un trabajo sencillo decirle a alguien que necesitas un bote y un equipo de buceo para salvar a una sirena malherida, es tan difícil como decirle a alguien que has visto un ONVI. Por lo menos yo tengo la certeza de que había visto no una, sino dos sirenas.

Continuará…
Última edición por Shizumi el 30 Ago 2014 05:05, editado 17 veces en total.

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Re: Vasto Mar Capitulo 2 (Fic UA)

Mensaje por Shizumi » 13 Abr 2014 06:38

Vasto Océano Capitulo 2º: En busca de la mitología

Disclamer:
Todos los personajes y OC’s les pertenecen a sus respectivos dueños, yo lo único que hice fue poner a mi personaje y la historia… Y mi inspiración explosiva XDDDD

Esa noche en nuestra casa, no paraba de preguntarles a mis compañeros si deseaban a encontrar las sirenas que vimos esta tarde, por supuesto que Naruto decidió acompañarme a la primera vez que le pregunté, sin embargo K´ y Kurama eran dos huesos duros de roer. No sé todavía cómo lo conseguí, pero K´ aceptó ir con nosotros en busca de ellas, mientras que Kurama prefirió quedarse en casa cuidando de Kula.

Nos armamos con kits de buceo para cada uno, algunas toallas de cuerpo completo, unas latas de lomitos de atún y un bote lo suficientemente grande para soportar todo lo que llevaríamos. Nos internamos en mar abierto apenas se viesen unas pocas luces provenientes de la ciudad, y en la playa no hubiera gente presente.

-¿Estás seguro de que no has visto un par de peces enorme? – Quiso saber un K´ indiferente y aburrido.
-Que no, sé lo que vi, y Naruto también. ¿Verdad? – Le pregunté a mi amigo.
-Así es… bueno, sólo la vi de medio cuerpo y ya.
-Tch, y me despiertan por “sirenas”.- Murmuró K´ acomodándose en el bote.- Avísenme si encuentran algo, o en caso de no encontrar nada. Como es muy probable.
-Te aseguro que no te decepcionaremos, las encontraremos y las traeremos.- Me coloqué la mascarilla de oxígeno y me interné en las aguas oscuras.

Al verificar que Naruto me siguió, comenzamos con la búsqueda submarina cuyo objetivo era encontrar a las sirenas de antes. Muchos pensarán ¿por dónde empezar? El mar es una gran masa de agua con un mundo diferente al nuestro, y más extenso, pero uno nunca sabe lo que te podrías encontrar en mucho tiempo mientras te dura el oxígeno. Entre tantas algas, rocas y animales marinos, jamás pensamos en encontrar un galeón hundido del año de la colonización estoy seguro.

-Vaya. Este barco debe tener cientos de años, podría ser un buen lugar donde empezar.- Dije entrando a su interior e iluminándome el camino gracias a una linterna ideal para el fondo marino.
-Tal vez no soy muy bueno con esto de los barcos, pero para ser uno antiguo no tiene esas cosas como algas, musgo o percebes.
-Tienes razón, pese a la antigüedad de este galeón no tiene muchos moluscos como se espera ver en algo así. Tal vez sea una pista de que algo o alguien vive aquí. ¡Bien hecho, Naruto! – Dije antes de seguir avanzando por el navío.
-¿Enserio? ¡Ah sí, claro! ¿Qué harías tú sin mí? – Preguntó un orgulloso Naruto tras su hallazgo.
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Mary fue a aclararse la garganta antes de dormir, así que por el momento me quedaría sola en mi camarote, la noche era clara para entonces y me permitió pensar en todo lo ocurrido. Era una nueva experiencia para mí, acababa de encontrarme cara a cara con un humano y… debo admitirlo… me gustó, pero debí tener más cuidado en ese instante. Tenía que acostarme en mi cama boca abajo ya que mi aleta dorsal derecha había recibido daño cuando escapaba de ese humano, y no tienen idea lo que una aleta puede doler. Al poco tiempo de acostumbrarme al dolor, me quedé profundamente dormida, sin darme cuenta que dos pares de ojos me observaban dormir.
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Pasó una hora y media desde la inmersión de ambos, y yo odiaba el agua helada, sabía que debí quedarme en casa haciendo otras cosas más importantes, o por lo menos más interesantes que esperar a un par de lunáticos en medio del mar. Simplemente podría darle vuelta al bote y regresar a la orilla, pero ya había cometido el error de seguirlos así que no había remedio.

Estaba a punto de dormirme cuando una dulce canción llamó mi atención, buscaba por todas partes al origen de aquella voz, escuchándose desde los roqueríos.
Me acerqué con el bote a las rocas y después de un rato, encontré una joven de cabellos oscuros cuan ébano, sus ojos eran color aguamarina y no quiero admitirlo, pero su voz era encantadora. No obstante, cuando le vi una cola de pez obsidiana en lugar de piernas y un par de aletas con forma de alas de mariposa comencé a alterarme y traté de alejarme, pero su mirada me tenía atrapado. Nunca odié tanto comprobar una historia de cuentos de hadas.
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-Ahí está.- Dije observándola dormir, no podía creer lo dulce que se veía de cerca, y dormida era muy hermosa, podía escuchar la misma agradable canción que había oído la primera vez que la vi, pero luego vi la herida en su aleta y entristecí al recordar que fue por mi culpa.
-¿Lee, qué te sucede? – Preguntó Naruto al ver que no hacía movimiento alguno, pero entonces reaccioné.
-¿Ah, qué? Ah, no nada, no pasa nada… Bueno, tenemos que llevarla a la superficie para curarle su aleta, podría no sobrevivir si no puede nadar para buscar alimento.
-No creo que sea un impedimento para ella, digo no tiene la cola fracturada o algo así para no moverse dattebayo.
-Aún así, no puedo dejarla así después de lo que le causé. Ayúdame a tomarla de la cola.- Ambos tratamos de cargarla y de llevarla a la superficie, pero la sirena despierta y se desespera al vernos cerca de ella.
-¡Ahhhh, ya despertó!
-¡Tranquila, tranquila! ¡No queremos lastimarte! – A modo de alejarse, ella me mordió fuertemente en la mano tratando de escapar, pero antes de que pudiera hacerlo, la mantuve abrazada de la cintura contra mi pecho aún con mi mano sangrante. Era un método muy efectivo si toleras los aletazos que te da al punto débil masculino; para que se detuviera, comencé a acariciarle su cabeza con una mano mientras que con la otra herida la aferraba contra mi pecho.- ¿Ya más tranquila? No vinimos para hacerte daño, sólo queremos curarte esa aleta herida, es mi manera de pedirte perdón después del susto que te di esta tarde.
-¿?

La joven no respondió, quizás porque aún nos temía, no obstante ya no se agitaba como cuando despertó y nos vio cerca de ella. Creía que si le mostrábamos que podíamos ser confiables podría ser capaz incluso de hablarnos de su especie.

Durante el ascenso, la sirena se abrazó a mí tanto con sus brazos entre mis hombros como con su cola alrededor de mi cintura para sostenerse. Naruto me miraba extrañado mientras yo la sostenía delicadamente y cuando salimos a la superficie gran sorpresa fue cuando no encontramos ni a K´ ni al bote.

-¿Dónde está K´?
-¿Cómo voy a saber? Salimos del agua al mismo tiempo dattebayo.
-¿Ah? – Noté que la chica se alteraba por alguna razón, no entendía el motivo por el que ella se volvió a agitar nerviosa, hasta que vimos a K´ acercarse con el bote.- ¡K´! Tranquila, no es un enemigo, es un amigo. Dije a la chica para calmar sus nervios.
-¡Oye! ¡¿Dónde estabas?! ¡Debías quedarte aquí esperándonos! ¡Abajo hace un frio como no te imaginas dattebayo! – Exclamó Naruto molesto
-Tch eso no te importa, sólo puedo decirte que también tengo mis propios problemas.- Respondió K´ cruzándose de brazos.
-… ¿De acuerdo? Bueno, ya que estás aquí ¿nos podrías ayudar? – Pregunté tiritando de frío.
-Como dije, tengo mis propios problemas.- Contestó con la misma respuesta.
-Pero…
-¡Arréglenselas solos!
-¡Bien, no nos ayudes Don Amargado! Cejotas, súbela al bote primero y luego nosotros lo haremos dattebayo.
-Sí. Vamos, sube con cuidado para no pasarte a llevar la aleta.- Le dije a la sirena antes de ayudarla a subir al bote, cosa que a K´ molestó.
-¡Ay no! ¡Otra más!
-¿Qué? ¿A qué te refieres con otra más? – Pregunté extrañado.
-Suban al bote y véanlo ustedes mismos.

Con algo de duda, Naruto y yo subimos al bote y la vimos. Con razón K´ no podía ayudarnos a abordar el bote, ¡él tenía a una sirena durmiendo en sus piernas! Y no era una sirena común –dentro de todo lo inusual en ver una sirena real-, era la misma que acompañaba a la peli plateada esta tarde. La pregunta es ¿cómo se fijó en algo que antes no creía que existía? ¿Y cómo la dejó acostarse ahí sin recibir lesión alguna?

-No preguntes, porque yo también me lo pregunto. ¿Y ustedes qué? ¿Cómo se metieron en ese problema?
-No es un problema. Por mi culpa ella está herida y debo hacerme cargo de su estado.- Dije con decisión, aunque la sirena me viese extrañada.
-¿Y qué piensas hacer con ella?, porque no pienso verla en la bañera cuando quiera privacidad. Y menos quisiera encontrarme a esta otra en la misma situación.- Gruñó K´ señalando a la sirena echada en sus piernas como si fuera una cómoda almohada.
-Bueno, hay un clima perfecto para salir, la piscina estará vacía de miradas curiosas y ahí la dejaremos mientras se recupera.- Sugerí emocionado mientras le daba a la sirena plateada una lata de atún para que entrara en confianza.
-¿Y ella qué? – Preguntó K´ señalando de nuevo a la joven de aleta ébano.
-Pues no hay mucho que hacer, al parecer le agradas y recuerdo que ella la estaba acompañando esta tarde.- Respondí solamente, a lo que él responde con un palmazo a su rostro.
-¿Qué he hecho para meterme en este lío? – Se dijo K´ antes de retornar a casa.

Continuará…

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Re: Vasto Mar Capitulo 3 (Fic UA)

Mensaje por Shizumi » 28 Abr 2014 05:42

Vasto Océano Capitulo 3º: Rutina

-… ¡¿Qué demonios?! ¡¡LEEEEE!! – No había pasado ni medio día y Lee ya había hecho caso omiso a mi advertencia de no encontrarme a uno de esos peces en la bañera cuando quisiera tener privacidad. La sirena que estaba en la tina, la peli plateada, alzó tanto su cabeza como sus aletas dorsales cuando grité, invocando a quien tenía la culpa.
-¿Qué sucede, K´? – Preguntó el aludido de grandes cejas vendándose nuevamente su mano derecha tras la herida que se había hecho. Pude notar que traía bajo su brazo izquierdo un botiquín de primeros auxilios y unas vendas extra.
-¡Te diré qué sucede! No son ni las doce del día y ya hay un pez en la bañera en el momento menos indicado. Quiero que la tomes y la regreses a la piscina, si es mejor al mar con su amiga.
-Sé que hice algo que no querías que hiciera, pero es la única forma en que se quede quieta mientras le hago curaciones. No podía atraparla estando en un espacio grande e inmovilizarla como ahora que está en la bañera.- Respondió Lee prosiguiendo a curarle la aleta a esa sirena. No entendía por qué se daba tanto tiempo sólo para aliviarle un pequeño moretón.
-*Suspiro* Mira, sólo date prisa con eso y déjame en paz. Y asegúrate de que no esté mudando escamas, porque no pienso bañarme con escamas flotando en el agua.
-No, en ese aspecto se encuentra sana.- Respondió el cejudo tocándole la cola. En el interior me mofaba después de ver cómo ésta le dio un aletazo en la mejilla.
-¡¡Ya-largo!! – Mi exclamación fue lo suficientemente fuerte y clara como para hacerme escuchar en todo el condominio, pero al menos eso hizo ahuyentar a ese par, y darme al fin el descanso que necesito.
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Debió haber sido una fiesta muy buena la de anoche porque no me acuerdo de nada, ni siquiera que haya asistido a una fiesta. Tan sólo recuerdo de anoche que fui a aclararme la garganta como es mi costumbre y fue entonces cuando vi la mirada azulada de un joven humano de piel gitana y cuan nieve su cabello erizado, a menos de que aquel ser humano fuera la droga que me adormiló para el resto de la noche.

Ahora bien, me desperté esta mañana y no me hallaba en nuestro refugio marino –aunque el cuarto tuviese ambientación acuática-, estaba en un espacio cerrado de agua en cuyo fondo se podía ver una fuente artificial simulando un manantial. No digo que este lugar no sea lindo, pero las sirenas de arrecife somos de espacios ilimitados en el mar. Deseaba volver con mis raíces pero aún me preguntaba cómo llegué aquí.

-Malditas rayas y centollas, no volveré a confiarme de un humano ¿qué se cree que soy? ¿Un pez ornamental? – Miré al ventanal con vista al océano y suspiré.- ¿Cómo estará Shizu en la guarida? Me preocupo de vez en cuando…

En eso la puerta de la habitación se abre y deja pasar a un humano muy diferente del que conocí, y cargaba entre sus brazos vendados algo que conozco, o mejor dicho alguien conocido: ¡Era Shizu, en brazos de aquel humano cejón! ¿Cómo es que la capturaron? Lo peor es que tenía una aleta rota –o al menos lo parecía por la venda en ella-, lo cual me dio a entender que ella fue herida más por ese simio erguido, y eso no lo iba a tolerar.

Rápidamente brinqué de la alberca y alzando mis aletas dorsales, comencé a gruñirle y a lanzarle improperios en el viejo idioma atlante para intimidarlo y hacer que liberara a mi amiga.

-¡Ahhh! ¡Tranquila, tranquila! No pienso hacerles daño, sólo quiero… - Pero no lo dejé excusarse, continué acosándolo esta vez en griego.
-Díno mia…! As filos mou í na sas…! (Tra: ¡Me importa una *biiiiiip*! ¡Suelta a mi amiga o te…!).- Sí, dije un insulto, conozco otros más en 5 idiomas diferentes. Bien podría hablar un idioma que éste comprendiera pero ¿por qué darle el gusto a un terrestre?
-¡Ya, ya! Tranquila…- Empezó a decir el cejón mientras seguí gruñendo, entonces depositó a Shizu en el piso y señaló su aleta vendada.- Tu amiga se encuentra en buenas manos, y ustedes regresarán al océano cuando ella se encuentre bien.
-…- Lo miré a los ojos manteniendo mi convicción firme.
-Confía en mí, te doy mi palabra.- Dijo permitiéndole a mi amiga arrastrarse a la alberca. Rápidamente la seguí pero no dejé de ver al humano.- Vaya, en mi vida me esperé ver criaturas tan parecidas a los humanos.- Comenzó a decir el cejudo hincándose en las cerámicas cerca de la piscina; nos sonreía tierno, o eso quería parecer ante nosotras.- y más que habitaran en el océano. Es grandioso. Y todo comenzó con la pregunta de una amiga.

Justo en ese instante, al cuarto entró una niña de cabello celeste suelto, con unos ojos rojos y llevando encima un traje de baño y un flotador. Vieran la cara con la que nos miró a Shizumi y a mí, el otro humano sólo la observó esperando una buena respuesta, pero ya imaginarán lo que pasa cuando ves un ser que consideras de historias fantásticas. Ambas nos sumergimos en el agua para que el grito no fuese tan fuerte para nuestros oídos sensibles.
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-¡Kula, no grites! ¡Las pones nerviosas! – Grité intentando calmar las aguas, las sirenas se habían sumergido cuando el grito las asustó. Nunca imaginé que su reacción siguiente fuese…
-¡Ahhh, es increíble! ¡Siempre supe que eran reales! - ¿Está… asombrada? Entonces la vi acercarse al borde de la piscina olvidándose del flotador.- Jaja, esperen a que K´ las vea y me dará la razón de que existen.
-Ahhh, de hecho él ya lo sabe, estuvo con Naruto y conmigo cuando-…
-Qué extraño, no se parecen a las sirenas de mi libro de cuentos. ¿Por qué tienen esas alas de mariposa?
-La verdad no lo sé, pero si me dejaras continuar podría…
-Esa sirena tiene una aleta vendada. ¿Qué le pasó?
-Kula, por favor cálmate y déjame hablar. Verás, cuando fuimos a la playa ayer… - Y fue entonces que empecé a explicarle lo ocurrido la tarde de ayer y a la madrugada respecto a las sirenas ante nosotros, incluyendo el momento en que la sirena pelinegra me gritaba en otro idioma. Hasta entonces, Kula pareció entenderlo bien.- Eso puedo decirte, pero por favor, te lo pido de rodillas Kula, no se lo digas a nadie. Los únicos que sabemos de esto son todos los que vivimos en esta casa, y no deseamos que alguien llegue y les haga daño ¿o sí?
-Bueno…
-*Suspiro* De acuerdo, ¿qué quieres a cambio de guardar silencio?
-¡Un pastel de chocolate! ¡No, no! ¡Tres, quiero tres de chocolate!
-*Suspiro* Bien, ponte ropa para salir e iremos a que escojas el sabor que quieres.
-¡Síiiiii! – Exclamó Kula saliendo de la habitación. Volví a suspirar y miré a las sirenas.
-Lamento eso. Kula puede ser algo hiperactiva por toda esa azúcar que consume. Tengo que hacerlo para que guarde el secreto. Bueno ya me voy pero le diré a un amigo que les dé algo de comer en mi ausencia.- Dije sonriéndoles.
-Kai mia malakía! – Exclamó la sirena aleta azabache, su amiga quedó muy sorprendida por algún motivo. Tal vez dijo algo indebido y no lo entendía pero no tenía tiempo para averiguarlo. En cuanto salí del cuarto fui inmediatamente a buscar a Kurama.
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Aquella última conversación fue como una rutina de comedia, pero la verdad ese humano era… muy amable, contrario a lo que los superiores del océano hablan de los terrestres, quienes dicen que los humanos son unos bárbaros. Lo único que considero que ha hecho malo fue dejarnos en una pequeña piscina para dos sirenas de arrecife, pero por lo demás fue muy agradable. Bueno, Mary no pensaba lo mismo.

-Maldito cejón, ¿qué se cree? Nos trata como si fuésemos peces decorativos. Pudiera levantarme sobre mi aleta…
-Tranquila Mary, pudo haber sido peor.- Le dije a mi amiga asomándome por el agua hasta las clavículas.
-¿Ah sí? ¿Y de qué forma pudo haber sido peor?
-Pudimos haber sido capturadas como atunes y servidas en sopa.
-¡! *Carraspeo* Bueno, eso sí… Pero mira como te dejó la aleta.- Replicó ella señalando mi aleta vendada.- Pareces momia atlante. Dime que eso no es abuso.
-¿Qué? ¿Esto? No, es que parece que es muy exagerado; Cuando me dejó en una pileta más pequeña y de aguas cálidas, puso en mi aleta un pedazo de agua helada para reducir el moretón. Luego me frotó un ungüento muy oloroso en ella y después me colocó esta venda, supongo que para evitar mi acicalado y posterior dolor.
-Ah…- Entonces al cuarto entró el moreno peliblanco de la mañana, no parecía nada contengo al vernos.
-Par de peces subdesarrollados, van a hacer que me vuelva loco.- Dijo éste frunciendo el entrecejo.
-Ei! (Tra: ¡Oye!).- Rápidamente atiné a decir, pero como un resorte, Mary brincó sobre él y lo abrazó tanto con sus brazos como con sus aletas y cola, impidiéndole escape siquiera movimiento. Al principio pensé que le iba a dar el golpe final como lo hace con los peces más grandes y gordos que captura, pero en vez de eso Mary hizo otra cosa: Lo abrazó fuertemente y comenzó a frotar su mejilla contra la del humano.

No me sorprende en parte, desde que la conozco ella hace lo mismo con cualquier tritón que le pareciere lindo o sexy; una vez nos metimos en problemas cuando le brincó encima al príncipe de un reino vecino cuando fue de visita al nuestro, casi nos mandan a ejecutar. Ha ocurrido con cualquier hombre menos con uno humano.

Y al parecer también nos encontraríamos en líos con este terrestre.

-¡Suéltame, sashimi con vida! – Definitivamente estábamos en problemas.

Continuará…

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Re: Vasto Mar Capitulo 4 (Fic UA)

Mensaje por Shizumi » 01 May 2014 06:18

Vasto Océano Capitulo 4º: El Canto

Era una fortuna que las sirenas acuáticas en general no soportamos estar tanto tiempo fuera del agua por miedo a secarnos; fue lo que sintió Mary y la razón por la cual soltó al humano de su abrazo. Fue más afortunado cuando no deseó golpearnos después. No saben el alivio que sentí en ese momento.

Pasaron algunas horas y nuestras tripas retumbaban, a estas horas estaríamos comiendo algún pescado o un cangrejo cazado con suerte, pero la probabilidad de recibir comida en este cubil humano eran mínimas, eso pensaba hasta que un nuevo individuo entró al cuarto. Era un joven de atuendos orientales, un abundante cabello rojizo caía más debajo de sus hombros y poseía unos calmados ojos color esmeralda. Entre sus manos sostenía un plato del que se desprendía un inconfundible olor a pescado, nuestro platillo favorito.

-Buenas tardes, lamento si me tardé con su comida pero tuve que salir a comprar pescado fresco para ustedes. Pero bueno, más vale tarde que nunca, aquí tienen su comida.- Dijo el humano depositando el plato delante de nosotras.- Sushi casero. Disfrútenlo.
-¡¿?! – Quedamos extrañadas cuando nos sirvió la comida, si se le puede llamar así: se trataban de unos curiosos tubos de color blanco cubiertos por una cosa parecida a un alga aplastada. Quería pensar que el pescado era una de las cosas que se encontraban en el centro de ese cilindro, pero algo no andaba bien con las demás cosas.
-¿Qué sucede? ¿No les gusta?
-Ti eínai aftó? (Tra: ¿Qué es eso?).- Pregunté señalando la cosa central
-¿Qué pasa? ¿Tiene algo que no les gusta? – Volvió a preguntar el humano, entonces volví a señalarle el platillo.- Ahhh creo que comprendo lo que tratas de decirme, crees que no se parece al pescado que suelen cazar pero no hay de qué preocuparse. Ese sushi es pescado crudo envuelto en arroz y alga nori, además de tener otras verduras y algunos tienen kanikama, que son palitos de carne de cangrejo. Sería como todo lo que comen en un solo roll. Ahora coman, no les hará daño.

Bueno, el pescado crudo y el alga están en nuestra dieta habitual, pero de las demás cosas no me fío, ya que son productos cosechados humanamente, y vaya uno a saber qué le ponen a sus comidas. Pero nuestros estómagos gruñían en desacuerdo con nuestra negativa, así que nos vimos obligadas a tomar uno de esos “sushis” con la mano.

Las dos nos vimos con desconfianza y nos llevamos esas cosas a las bocas; después de masticar y saborear por un buen rato, nuestros ojos se iluminaron al probar algo tan delicioso. Entonces nos repartimos las porciones y comenzamos a comer. El humano nos veía con una sonrisa.

-Que bien que les gustó, coman todo lo que quieran. Ah, por cierto, mi nombre es Kurama, y pueden confiar en mí para cualquier cosa que necesiten.

En ese momento el joven se retiró dejándonos disfrutar de aquella deliciosa comida. Para una sirena o tritón, comer alimento humano sería como comer el fruto prohibido del jardín del Edén, pero afortunadamente, y creo, que no nos haría mal probar la gastronomía humana una vez. Además de que en su mayoría estos sushis están hechos con sabores del mar, así que tan prohibido no era.

Pasaron unas cuantas horas, y antes de que nos diéramos cuenta ya era de noche. Y como las sirenas en su mayoría no somos criaturas de hábitos nocturnos, tan pronto como la luna se aproximaba al océano, Mary y yo nos acomodamos en algún rincón de la piscina. Sin embargo, en ningún momento preví que a esas horas ambas fuésemos observadas y estudiadas desde las sombras.
-------------------------------------------
Los rayos de la luna hacían relucir su cabello y sus aletas, sobre todo su cola, lo que le daba una belleza aún más cautivadora. Sé lo extraño que suena impresionarse por una criatura de la que se sabe muy poco, pero por lo mismo deseaba saber más de su especie y de sí misma, y empezaría mis investigaciones con un pequeño dibujo.

-… - De acuerdo, no soy muy bueno dibujando, pero haría mi mayor esfuerzo para que pareciera por lo menos una persona con una cola de pez y no un dibujo de palitos hecho por un niño de preescolar. Estaba tan concentrado con mi trabajo, que llegué a brincar del susto cuando alguien me tomó del hombro.- ¡Ahhhh!
-¡Espera, cálmate cejotas! Soy yo, dattebayo.- Exclamó Naruto tratando de tranquilizarme.
-*Suspiro*…- Me cercioré que las sirenas siguieran dormidas aún después del respingo; sus ojos se mantenían cerrados, menos mal. Me dirigí a mi compañero y le pregunté en voz baja.- ¿Qué sucede, Naruto? ¿A qué se debió ese sobresalto?
-Me preguntaba qué hacías despierto a estas horas, no eres así. Apenas daban las diez de la noche y ya caes en el séptimo sueño, dattebayo.- Me respondió él mirándome preocupado. Tan sólo le sonreí tranquilamente, y tan pronto como tomé el lápiz y volví a dibujar, comencé a decir.
-Lo sé, lo sé. Sólo quise investigar acerca de ellas y sus costumbres mientras que la de aleta plateada se recupera, además… - Continué mirando a la sirena de cabello cuan rayo de luna llena.- hay algo en ella que me atrae la atención, y K´ debe sentir lo mismo por su amiga pese a que no lo demuestre. Por eso quiero saber más de ella, de su cultura, de su historia.
-Te entiendo, la verdad es válido ese argumento, pero recuerda esto: ellas son seres marinos, nosotros habitamos la tierra, ninguno puede existir en el mundo del otro por el riesgo a que uno de ellos por el amor del otro. No sé si me entiendes, dattebayo.
-No, te entiendo. Y trataré de ser rápido en mis investigaciones para no quitarles más libertad.
-Me parece bien… - Entonces Naruto bostezó ampliamente.- Bueno este es mi límite de sueño, me voy a dormir. Hasta mañana, cejotas.- Se despidió antes de irse del cuarto.
-Nos vemos mañana, Naruto.

Después de ello, me quedé unos minutos más observando a la joven sirena dormir bajo el agua. Al transcurrir esos minutos bostecé, los párpados se me querían cerrar producto del sueño. Ya no podía mantenerme por mucho más tiempo despierto, así que me puse en pie y me dirigí a mi cuarto.
Al poco tiempo de que me haya acostado y pegado las pestañas, intenté concentrarme en el sueño, pero aún sentía esas energías de poder seguir admirando a las sirenas… supongo que tendré que esperar a la mañana siguiente.

No sé con exactitud por cuánto tiempo dormí, pero recuerdo que aún era de noche cuando abrí mis párpados; mis oídos estaban alerta: una dulce voz me llamó la atención. Rápidamente me coloqué unas sandalias y una bata de dormir y busqué el origen de aquella melodiosa canción. Encontrarla no fue tanto problema, ya que supuse de dónde provendría, y así fue. Entré al cuarto de la piscina y vi a la sirena aleta plateada entonando esa canción tan tentadora para mis instintos.

Si me lo preguntan, sí tenía conciencia de lo que hacía, pero mi cuerpo se movía solo hacia ella. No sabía lo que me esperaría acercándome ante ella, según el mito las sirenas encantan a sus presas humanas –preferentemente hombres- usando sus dulces voces para atraerlos y posteriormente alimentarse de su carne. No estaba seguro si de verdad dejé entrar a la fatalidad por la puerta de enfrente; no sabía si estaría en el menú como plato principal, o simplemente que quedaría como una atracción de ella.

Pero conscientemente no me quedé para averiguarlo, pues el sueño me pudo más y cerré los ojos para no saber de mí.

Continuará…

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Shizumi
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Re: Vasto Mar Capitulo 5 (Fic UA)

Mensaje por Shizumi » 04 May 2014 03:15

Vasto Océano Capitulo 5º: El intento de liberación

-¡Ahhhh!

Me incorporé rápidamente en mi casa sudando frío en la espalda, jadeaba intentando regular mi respiración mientras los rayos de un nuevo amanecer entraban por mi ventana.
Todo fue un sueño, un sueño muy realista; suspiré aliviado y decidí levantarme para tomar desayuno.

Me dirigí a pasos arrastrados hacia el comedor, viendo a Naruto, Kurama y Kula a la mesa, pero de K´ ni sus luces.

-Oigan, ¿y K´?
-No lo sé.- Respondió Kurama sosteniendo su taza de té herbal con ambas manos.- desde hace dos horas que no se le ha visto.
-Qué extraño.- Comenté rascándome el costado de la cabeza.
-No es el único desaparecido.- Prosiguió Naruto comiendo sus waffles de desayuno.- revisamos la piscina y sólo encontramos a una sirena dattebayo.
-¡¿Qué?! – Exclamé ante esa confesión.
-Bueno, ¡más para mí! – Gritó Kula sacando su plato vacío para hacerle espacio a otro con waffles, probablemente eran los de K´, o tal vez los míos, pero en esos instantes no me encontraba en condiciones de reclamar.
-¡Oye, yo iba a comerme esos waffles, dattebayo!
-Lo siento, esos waffles estaban más para mi lado. Tenía privilegio de paso.- Respondió la niña engulléndose de un bocado el desayuno.- Además de que a K´ no le gusta comer dulce ni aunque fuese por apuesta.
-¡Tú ya te comiste dos de tres pasteles que te compraron! ¡No se vale, dattebayo!
-Tranquilos los dos. Aún queda mezcla para preparar más.- Dijo Kurama antes de sorber un poco de su té.- Lee, ¿quieres desayunar?
-¡Después, tengo que asegurarme de algo primero! – Contesté acelerado y tan veloz como un guepardo, fui al cuarto de la piscina dejando en la duda a mis compañeros.

Temía que K´ haya secuestrado a una de las sirenas para liberarla, y mi mayor miedo era el de que se haya llevado a la herida en su estado.
Abrí la puerta de golpe y comprobé lo que los demás me dijeron: una de las sirenas había desaparecido, pero para mi fortuna mi miedo no se cumplió. Tras mi sobresalto, la sirena aleta plateada brincó a la alberca desde la cascada ornamental por miedo; al verla suspiré aliviado y me acerqué a la piscina con una sonrisa amigable.

-Qué susto me dieron, pensé que algo malo te habían hecho en tu estado.- Le dije quitándome los zapatos y sentándome en el borde de la piscina dejando que mis pies fuesen tocados por las algas; la joven sólo se alejó de mí, podía entenderlo, su especie es muy asustadiza con los humanos.- Tranquila, sólo estaré aquí un rato y luego me iré.- Entonces, la sirena alzó su cabeza sobre el agua y se acercó a mí a una distancia relativamente corta.
-Poú eínai i Mary? (Tra: ¿Dónde está Mary?).- Preguntó ella en el mismo extraño idioma con el que me encaró su amiga el día anterior; igualmente me preguntaba de manera dura, pero pese a su tono brusco podía sentir que se encontraba preocupada.
-Creo comprender lo que dices.- Le comencé a responder.- No sé adónde se llevaron a tu amiga, pero sé que ella estará bien. Ten calma ¿sí? – Con una sonrisa intenté tocarle el cabello para darle confianza, pero al verme tan cerca se asustó y volvió a alejarse bajo el agua.

La observé preocupado, en verdad ella extrañaba a su amiga, pero yo me preguntaba ¿dónde estaba la otra sirena y K´? ¿Ambos estarían relacionados?
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Harto de que esa sirena me saltara encima cada vez que me veía, tomé prestada una silla de ruedas y unas mantas para que no sospecharan que cargaba a una enorme trucha con busto de mujer, y me dirigí con ella a los roqueríos más apartados de la playa para liberarla a donde pertenece.

La sirena miraba a todas partes entre preocupada y nerviosa, y de vez en cuando ella me miraba buscando una respuesta. Cuando llegamos a nuestro destino, la bajé de la silla, le quité las mantas de su cola y su espalda, y la coloque frente al mar para que se fuera a su verdadera casa; ella se giró a mí y me miró con duda.

-Mira, ya no puedo soportarte más. Odio que me saltes encima y por supuesto odio que me dejes tus escamas en la ropa, así que vete por donde viniste ahora mismo.- Sentencié señalando el océano, en respuesta, ella miró al mar y luego a mí por un momento.
-… Óchi! (Tra: ¡No!).- Exclamó enroscando su cola en mis pies y abrazándose de los mismos. Intenté quitármela de encima, pero era como tratar de arrancar una lapa de una piedra con las manos.
-¡Suéltate, demonios!
-Xecháste to! (Tra: ¡Olvídalo!)
-¡No me provoques o te sirvo en sopa hirviendo!
-Den me noiázei! (Tra: ¡No me importa!)
-¡Habla en español! ¡Y suéltame de una vez!
-Óchi!
-¡Ahhhh!

Por un simple descuido, ambos caímos al agua, por suerte no nos golpeamos contra ninguna roca durante el descenso, sin embargo había otro inconveniente: Odio el agua helada. Si hay algo que detesto, es nadar en agua muy fría, y que para colmo no me dejaba nadar a tierra firme. ¡Era un horrible día!

De repente, sentí que unos brazos me apresaron por la cintura y comencé a avanzar más deprisa hacia la orilla; miré hacia abajo y noté a aquella sirena sujetándome mientras nadaba a toda velocidad boca arriba. Imagínense el gran palmazo que me di en la cara. Al llegar a la orilla, ambos nos sentamos con la espalda apoyada contra la del otro, intentando recuperar el aliento tras el susto.

-… No creas… que te lo agradeceré… Después de todo… tú me hiciste caer… - Hablé entre jadeos.
-… - La sirena no me contestó, tan sólo se giró a mí y me plantó un beso en la mejilla.
-¡Agh!
------------------------------------------
Pasadas unas horas K´ todavía no aparecía, y me angustiaba ver a la sirena preocupada por su amiga. Me temía que algo les hubiese pasado hasta que sentí la puerta abrirse de golpe, tanto yo como la joven miramos en la misma dirección y vimos entrar a quienes esperábamos.

-¡K´, están bien los dos! ¿Dónde estaban? ¿Por qué están…?
-No… preguntes.- Contestó él aventando sin cuidado a la sirena aleta obsidiana a la piscina.
-Oye, eso no fue muy amable. Se pudo haber lastimado.- Le dije firme refiriéndome a la sirena.
-No me interesa, agradece que no regresé herido. Yo me largo.- Dijo K´ antes de irse dejando un gran charco de agua en el camino.
-Vaya, qué carácter.- Me dije frunciendo el entrecejo. En cuanto me giré para ver si la chica había emergido del agua sin daño, vi que por suerte ella se encontraba bien y conversando con su amiga para sacarla de preocupaciones… o por lo menos eso podía interpretar. Relajé mis facciones al sonreír y le dije a la sirena de aleta platinada.- ¿Ves? Te dije que estaría bien.- Ante aquella interrupción, ella se acercó al borde de la piscina en donde estaba yo. Al principio pensé que era para incriminarme o algo así, pero tranquilamente ella pronunció en otro idioma…
-Efcharistíes… anthó (Tra: Gracias… humano)
-¿? – Un momento, esa última palabra me llamó la atención. Según recuerdo esa palabra significaba “humano” en griego, así que además de darme cuenta de que hablaba en un griego muy incomprensible, seguramente ella me llamaba por mi especie. Bueno pensé que presentarnos por nuestros nombres sería el primer paso para conocernos entre todos (no sé cómo no se me ocurrió antes)
-¿? – La sirena me vio extrañada al no dejar de estar pensando en lo anterior, por lo que ella golpea el agua con su cola para salpicarme y ver si reaccionaba: le funcionó.
-¡Ahh! – Por mi brinco ella se intentó alejar de mí, pero yo la retuve intentando calmarla.- Tranquila, tranquila, no quise asustarte, sólo me diste una buena salpicadura que me sorprendió. Tranquila, ya… - Le decía intentando sosegarla, haciendo que nuevamente se acercara a mí algo tímida. Yo le sonreí.- Tal vez deberíamos empezar a conocernos por nuestros nombres y no por nuestras especies. ¿Te parece?
-¡! – Aquello parecía de su agrado, pues me correspondió con una sonrisa sencilla. Su amiga pelinegra nos observaba dudosa, pero comprendiendo de lo que hablaba. Me llevé ambas manos al pecho a modo de señalarme y comencé.
-Mi nombre es Rock Lee, pero puedes decirme Lee.- Le dije simpáticamente para que entrara en confianza conmigo de a poco. Ella por su parte, titubeaba tímidamente algo, probablemente su nombre.
-Shi-Shi-Shi…
-Está bien, tranquila.- Le contesté.- Si no quieres decirlo no te obligaré.- Pero ella insistió, esta vez más claro.
-Shi-Shizu… mi…
-¿Qué?
-Shizumi.- Respondió ella. Su nombre era curiosamente parecido a uno japonés que a uno griego, pero de todas maneras era muy lindo. Le sonreí amigablemente.
-Es un hermoso nombre… - Ello pareció hacerla feliz.

Desde aquel entonces, todo el miedo en ella hacia mí se convirtió en absoluta confidencia, encaminándose a una gran amistas entre un ser humano y una criatura marina.

Continuará…

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Re: Vasto Mar Capitulo 6 (Fic UA)

Mensaje por Shizumi » 08 May 2014 08:13

Vasto Océano Capitulo 6º: La broma pesada

Desde el día en que dimos nuestros nombres –o desde que Shizu dio el suyo-, se podría decir que nos comenzamos a entender mejor, excepto por la parte del lenguaje verbal. Digamos que aún no existía el nivel de confianza para comunicarnos en un idioma que ambas especies entendiéramos, pero por lo demás había más acercamiento entre la mayoría de los humanos y nosotras dos. Digo la mayoría, porque sólo uno no nos quería ver ni en retratos.

Así es: desde que su intento de liberarme fue frustrado por mi necedad, el morenazo humano al que todos en esta casa llaman K´ no ha entrado a nuestro cuarto en mucho tiempo, tal vez para evitarse un alegato por saltarle encima.

-¿Cuándo crees que vendrá ese morenazo a vernos? – Pregunté a Shizu quien estaba flotando en la superficie boca abajo con cierto aburrimiento, y sólo se giró para verme.
-No lo sé, pero si no encuentro algo con qué jugar pronto, la próxima vez que me encuentren boca abajo no será por aburrimiento.
-Tienes razón, no hay mucha diversión aquí desde que llegamos. (Tendría verdadera diversión si ese moreno entrara a la piscina).- Pensé con cierta malicia, entonces vi la puerta abrirse dejando entrar al joven Kurama con nuestras vitaminas de aceite de pescado y omega 3. Con Shizu boca abajo flotando y humanos sin poder entendernos, imaginen lo siguiente que ocurrió.
-Bien chicas, aquí tengo sus medicinas y su omega-¡Ay no! – De un respingo soltó las medicinas y corrió a llamar a alguien.- ¡Lee, Naruto, vengan!
-Uy, vaya susto que le diste, Shizu… ¿Shizu?
-No estoy… - Respondió ella aún boca abajo, suspiré aliviada.
-Oye, no me asustes a mí… ¡! – En eso entraron todos excepto K´ a ver a mi “difunta” amiga, y el más desesperado fue en definitiva Lee.
-¡Shizumi, no!
-Ay no, se estresó demasiado y murió ahogada.- Comentó Kula llevándose ambas manos al rostro, a punto de llorar.- Igual que al señor Burbujas…
-Bueno ¿qué esperabas que le pasara? Si lo tenías en una pecera pequeña todo el tiempo y sin renovar el agua, dattebayo.- Comentó Naruto refiriéndose a la niña, la cual le respondió mirándolo feo.
-Era inevitable, ellas son criaturas acuáticas y necesitan más espacio que este.- Comentó Kurama bajando la cabeza con pena.- No lo supimos hasta que fue demasiado tarde
-No… fue mi culpa… - Dijo Lee introduciéndose en el agua para sacar el “cuerpo” del agua.- Yo la traje creyendo que le hacía un bien, pero solo la llevé a su muerte. Me aseguraré de que su amiga no tenga el mismo final y regresa a salvo el océano.
-¡! –Sabía lo que ello significaba y no podía permitirlo aún. Quería que ese morenazo K´ me llegase a corresponder, así que con algo de problemas, comencé a chillar llamando la atención de Shizu.
-¿? – Ella alzó la cabeza con duda sorprendiendo a los humanos.
-¡¿Pero qué rayos…?! ¡Se acaba de levantar, dattebayo!
-¿Cómo? – Se preguntó el pelirrojo.
-¡No estaba muerta, andaba de parranda! – Exclamó Kula con sorpresa.
-No estabas muerta en verdad. Eso me alegra.- Dijo el cejudo viéndola retorcerse como trucha fuera del agua.- Ya, ya, no desesperes.- Le dijo depositándola cuidadosamente en el agua. Felizmente sonreí, aún tendría tiempo de enamorar a ese moreno sexy.
-Bueno si no murió por poco espacio, ¿de qué se moría? – Preguntó una curiosa Kula.
-Tal vez se moría del aburrimiento.- Dijo Kurama mientras nos daba nuestras medicinas de aceite de pescado.
-¿Crees que ella sólo estaba aburrida? – Preguntó Lee saliendo de la alberca.
-Bueno es lo más seguro. Las sirenas, según el mito, gustan de sentarse en las rocas a cepillar sus cabellos o explorar los barcos hundidos para investigar los “tesoros” que encuentren en ellos.- Explicó el pelirrojo tras darnos las vitaminas.- Ellas necesitan gastar energías explorando y jugando, lo único que tienen es la cascada decorativa pero esa no hace nada más que restaurar el agua.
-Uhhhh si necesitan jugar ¡yo les traigo algunos juguetes! – Exclamó Kula antes de correr fuera del cuarto.
-Creo que tengo algunos flotadores por ahí, Kurama necesito que me ayudes.- Comentó Naruto saliendo también del cuarto.
-*Suspiro* Supongo que es por el bien de la salud de ellas.- Se dijo el pelirrojo regresando al living.
-Bueno, de algo me puedo alegrar de que Kula y yo no sabemos nadar bien.- Se decía el cejudo para luego mirarnos preocupado.- Me gustaría saber por su parte si lo que hago está bien y es lo correcto…

Pues no comprendo lo primero que dijo, pero respecto a lo que si necesitaba saber nuestra opinión, supe lo que le estaba pasando por la mente. Después del susto que mi amiga le dio, tiene ese miedo de que la próxima vez no sea una broma; ese humano se preocupaba mucho por Shizumi, una relación que nunca antes se ha leído en algunos de los escritos arcaicos que nuestros ancestros dejaron para relatarnos y advertirnos de las “atrocidades” humanas. ¿Y cómo sé yo todo esto? Mis propios secretos.

-¡Aquí traje algunos juguetes! – Exclamó Kula trayendo consigo unos cuantos juguetes, entre ellos pelotas, cascabeles, instrumentos musicales y pececitos de apariencia extraña.
-Gracias Kula, esto las entretendrá por mucho rato.- Dijo Lee tomando uno de los peces.- ¿Y estos cómo funcionan?
-Son RoboFish. Sólo los pones en el agua y se empiezan a mover solos.- Contestó ella, yo sólo puse una cara de extrañeza.
-(Bah, eso es imposible. Toda lógica indica que no puedes meter a un pez en el agua después de mucho tiempo estando fuera de la misma).- La lógica se fue por el lavabo cuando la niña puso un pez payaso en la piscina y mágicamente se comenzó a mover solo en el agua. Sus movimientos atrajeron mi atención y me hicieron seguirlo curiosa.
-Al parecer a ella le gustó.- Se dijo el cejotas viéndome perseguir al pececito y luego, desde bajo el agua, lo vi observar a Shizu.- Ahora veamos con qué se entretiene ella.
-----------------------------------
Pude ver que la sirena aleta color ébano mantenía cierta curiosidad por el pez de juguete que Kula le mostró, y por los otros que ella dejó nadar en la alberca, al parecer era como ver los peces tropicales reales en el lecho marino para ella. Ahora mi problema era saber qué cosa podría entretener a Shizumi. Ella también vio los peces de juguete pero no se interesó tanto como su amiga; en su lugar me miraba como queriendo que le diera algo, ¿pero qué?

Vi una de las pelotas que trajo Kula que dentro tenía una pequeña campanilla que suena cuando es agitada; se la intenté arrojar, pero ella me la devolvió como si fuera una foca, es decir que no le interesaba del todo. Al no saber qué podría ofrecerle, le entregué los demás juguetes para que echara un vistazo; entre todo lo que había, Shizumi sacó una quena de madera que a Kula le regalaron como recuerdo.

Era curioso, nadie esperaba que un ser marino fuese a saber cómo funcionaba algún objeto creado por el hombre, pero cuando empezó a tocar el instrumento musical entendimos que incluso la música era algo que trascendía entre la tierra y el mar. Pronto, toda la casa se inundó con una dulce tonada del instrumento de viento, era tan relajante que incluso cerré los ojos para que mi oído se concentrara solamente en la canción.

Después de un rato, la tonada termino y abrí mis ojos con extrañeza. ¿Por qué se detuvo?, entonces la vi ofreciéndome la quena, señalándome con su cabeza para que tocara yo ahora. Por supuesto se lo recibí por cortesía, pero si había algo peor que yo hiciera además de nadar, era tocar un instrumento. Sin embargo ella me insistía con su mirada, y debo decirles que la mirada de una mujer con piernas o con aletas era algo a lo que no podías negarte.

Por lo mismo, Shizumi me convenció y comencé a tocar el instrumento, no como uno esperaba; en vez de salir una bella tonada, emergió una serie de sonidos desafinados y chillones, por lo que mis espectadoras buscaron una salida de aquel concierto mal pagado.

-¡Ay! –Exclamó la sirena aleta azabache antes de brincar al agua.
-¡Hazte un hueco! –Gritó ahora Kula lanzándose a la alberca.
-¿Ah? –Dejé de tocar cuando noté que nadie excepto Shizumi me veía, ella con el cuello echado hacia atrás mirándome sorprendida. Entonces suspiré y atiné a decir con la cabeza baja.- Lo sé… no toco ni el triángulo…

En ese instante, ella tomó mi mano a modo de consuelo y me observó a los ojos, aquello me animó un poco y le correspondí con una sonrisa. No podía creer lo hermosa que lucía cuando sonreía, estaba a centímetros de acariciar su cabello cuando Kula emergió en busca de aire y ello hizo que los dos saltáramos del susto.

-… ¿Qué estaban tramando, par de pilluelos? –Preguntó la niña con una mirada de gato rizón.
-¿Qué? ¡Oye, no es…! –Dije intentando excusarme, pero era muy tarde para eso.
-Oye, no lo niegues. Te vi.- Insistió la niña.- Aunque no me molestaría saber de dónde vienen los bebés de las sirenas.
-¡Kula! – Alegué rojo de la vergüenza, apenas la estaba conociendo, sé poco de ella y lo único que podía decirle era que me causaba curiosidad la vida de su especie. Iba a protestar, pero entonces escuchamos sonar el timbre de la casa.
-¿?

Continuará…

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Re: Vasto Mar Capitulo 7 (Fic UA)

Mensaje por Shizumi » 15 May 2014 05:32

Vasto Océano Capitulo 7º: Un nuevo amigo

Oímos el timbre sonar, así que me asomé por la puerta para ver quién era, pero en ese Kurama se acerca y la abre; se trataba del vecino de al lado, Shun. Algo me decía que escuchó los gritos de nosotros y del último “concierto” que di; no me atreví a salir, así que entrecerré la puerta del cuarto para que no me viese pero para escuchar de todas maneras.

-Hola Shun, ¿viniste después de que tu hermano se fue a trabajar? – Preguntó al vecino. Era un chico de casi la edad de Kula, tenía el pelo largo y verde al igual que sus ojos; su hermano Ikki no permite que él salga de su casa y menos cuando sale a trabajar. Entonces ¿cómo salió?
-Fue difícil convencerlo, pero finalmente pudo irse al trabajo. Estaba preocupado que algo me pasara después de que escucháramos un ruido desde su casa. Todo está bien ¿no es así?
-Sí claro, ¿por qué lo preguntas?
-Bueno, escuché… escuché gritos desesperados viniendo de su casa y me preocupé de que algo les hubiera pasado.
-¿Gritos desesperados? ¿Como qué?
-Como si alguien se hubiese muerto en la casa.
-A-¡Ah, no! Es que Naruto tuvo la mala fortuna de encontrarse su ramen especial comido por cucarachas.
-¿De qué hablas? – Preguntó Naruto sosteniendo dichoso pocillo de ramen instantáneo.- Si aquí tengo mi ramen dattebayo, y muy bien te digo.
-… - Vi a Kurama darse un fuerte palmazo en la cara frente a ese comentario, dejando a Shun completamente confundido.- Bueno, creo que entonces pudo ser la televisión, estas cosas las hacen con los audios más realistas cada día.
-… Eso podría ser, vaya, y mi hermano creyó que algo malo había pasado aquí.
-Sí, nada más pudo ser eso.- Concluyó Kurama despidiendo al vecino; suspiré aliviado y cuando quise volver con las chicas, Kula les mostró a ellas cómo se hacía sonar una trompeta de juguete. Eso alertó a Shun y por consiguiente…
-¿Qué fue eso?
-¡Nada! – Cuando Kurama me vio, me habló musitando bajo.- ¡Lee, cierra la puerta!
-¡Ah! – Rápidamente, cerré la puerta pero de todas maneras el joven logró ver algo.
-¡Sé que vi algo extraño! ¡Con permiso! – En eso, Shun pasó a la casa y entró a la sala de la piscina, estaba a punto de gritar del susto cuando vio a las sirenas. El niño quedó en shock hasta que ellas se asustan y saltan al agua.- ¡Ahhhh! ¿Qué rayos?
-¡Cálmate, Shun! ¡Las asustas! – Exclamaba tratando de calmarlo.
-¡Pero es que-es que-…! – Pero él no consiguió relajarse y acabó por desmayarse.

Media hora después…

-E-Entonces… ¿e-esas sirenas son reales? – Preguntó el niño con una taza de té herbal entre sus manos y usando una capa.
-Sé que parece cosa de sueño, pero sí. Son reales.- Respondí sentándome en el borde de la piscina.- Lo que escuchaste antes sí fueron gritos desesperados, pero sólo porque esta pequeña traviesa se había hecho la muerta.- Comenté refiriéndome a Shizumi.
-¿Y cómo las encontraron?
-Es una larga historia, pero Shun, quiero que nos prometas algo.- Empecé a decir.- Los únicos que sabemos de ellas somos todos los de esta casa, pero tú ahora conoces de su existencia, quiero pedirte que no se lo digas a nadie. No quisiera que gente de malas intenciones les hiciera daño, es lo último que desearía para ellas. Por favor, quiero que te comprometas a guardar el secreto. ¿Sí, lo prometes Shun?
-… - Noté que el chico veía a las sirenas jugar con Kula, podía ver la alegría con la que ellas interactuaban, no verbalmente, pero ellas tres parecían ya ser amigas. Entonces, Shun me miró y asintió con la cabeza.- Lo haré, son criaturas espectaculares y sabemos muy poco de ellas. Además, me gustaría ser amigo de una de ellas a lo menos.
-Ya somos dos.- Le respondí sonriendo, en eso vi al joven levantándose con las piernas temblorosas.- Wow, espera no te levantes todavía.
-Ya me encuentro mejor, creo que fue el susto nada más.- Y acorde a su edad, el chico corrió a la alberca para jugar con las chicas; al principio, las sirenas se asustaron pero luego lo unieron al juego. Sonreí al verlos interactuar juntos, y pensaba que estaríamos a un paso de estar más cerca de ellas y de conocernos más a fondo. Y sin darnos cuenta, el día ya se había acabado.
----------------------------------------
Era increíble lo rápido que pasaba el tiempo cuando te diviertes, aquel niño que entró alborotado al final resultó ser un humano muy agradable, y prometió guardar el secreto de nuestra existencia sin pedir nada a cambio. Era un niño realmente admirable, pero al caer la tarde tuvo que volver a su hogar para no preocupar a su hermano mayor.

Esa misma noche, yo dormía en un colchón inflable que nos dieron para descansar, manteniendo mi aleta caudal en el agua para no secarme mientras duermo por la noche. Mary, por su parte, dormía también en un colchón inflable, pero ella se retorcía y murmuraba en sueños, por algún motivo siempre hablaba de K´ en alguna forma que no era capaz de comprender. En eso sentí una presencia acercarse a la alberca, alcé mis aletas dorsales y levanté la cabeza para estar alerta, dispuesta a defenderme con uñas y colmillos si era necesario, pero naturalmente no lo fue.

Lee entró a la habitación sosteniendo entre sus manos una taza con algo caliente; al verme despierta y en esa posición defensiva, él me observó sorprendido.

-¡Shizumi!
-… - Lo miré por un momento en esa pose para luego erguir la espalda y enroscar mi cola en mí misma sin dejar de mirarlo.
-Tampoco puedes dormir ¿verdad? – Me preguntó el humano, a lo que respondí plegando mis aletas dorsales.- Entiendo que no quieras dormir, hoy fue un día lleno de emoción. Claro, no empezamos el día precisamente divertido por la broma que me hiciste, pero con eso se ganaron un buen amigo. Sé que Shun guardará el secreto.
-…- En respuesta, me acicalé una aleta. Lee me quedó mirando embobado por un buen rato hasta que volvió a hablarme.
-¿Sabes? No sé si me entiendes, pero siempre que te veo escucho una melodía atrayente y dulce. No sabría decirte más claro, pero es lo que siento al verte.
-¿? – Con esa confesión lo miré extrañada, era algo que no me esperaba escuchar de un humano, pero pese a esa duda en mi mente deseaba saber más cosas que él dice sobre mí. Lentamente me acerqué al borde de la piscina y lo observé curiosa; el humano me sonrió y se acercó a mí, se arrodilló y acercó una mano a mi cabeza. Tuve un poco de miedo, lo admito, los humanos eran seres oscuros que deseaban el mal según antiguos manuscritos, pero al momento de que me acariciara el cabello, supe que al menos este no era como los humanos que describían los manuscritos.
-Eres muy hermosa… - Murmuró Lee deslizando su mano derecha a mi mejilla. Al ver su mano vendada hasta el codo, recordé la mordida que le di la segunda vez que nos encontramos, y si en algo nos caracterizamos las sirenas de arrecife, es en el arrepentimiento. Tomé su mano entre las mías y me dispuse a besar y a lamer donde le había mordido, me sentía mejor al pedir sus disculpas.
-(Tal vez no pueda regresar el tiempo, pero aún puedo pedir tu perdón).- Pensé siguiendo con mis besos y lamidas.
-Shizu…- Me llamó Lee sonrojado, al mirarlo a los ojos me tomó por la barbilla y me dijo en un dulce susurro.- Entiendo que te sientas mal por ese día, pero no necesitas humillarte para tener mi perdón.

Y lentamente acercó su rostro al mío, podía sentir su aliento en mis labios. No me alejé; quería saberlo, quería experimentar lo que se sentía ser besada, quería saber cómo se sentía el contacto entre dos seres, pero entonces una voz brusca nos detuvo…

-No te atrevas a besarla
-¡K´! – Gritó Lee al ver al moreno peliblanco delante de la puerta, nada contento debo decirles. Entonces me sumergí en el agua con miedo.- ¡N-No es lo que piensas! ¡No estábamos-…!
-Sé lo que ibas a hacer, y te advierto que no lo hagas. Apenas la conoces, no sabes lo que realmente piensa de ti, si te piensa como un amigo o como plato principal.
-¡Sé que ella no me traicionaría! Lo hubiera hecho cuando tuvo la oportunidad…- Se dijo mirándose su mano derecha.- pero no me atacó con esos deseos.
-¿Y quién te asegura que no esté fingiendo? – Continuó K´ cruzado de brazos.- Es una sirena de todas maneras, en los cánticos siempre las mencionan como devora-hombres, y tiene que tener un motivo por el que se te acercó en tan poco tiempo.

Aquello me ofendió: El que los humanos relaten historias acerca de dos o tres tipos de sirenas, de las tantas subespecies que existen en el mundo, en cuya dieta se encuentren los machos de la raza humana, no le daba el derecho de meter a todos en el mismo saco. Como ya les he dicho antes, las sirenas de arrecife preferimos las algas frescas a la carne, y si Mary y yo aceptamos el pescado que nos dan es sólo por cortesía. Estaba a punto de dejárselo en claro cuando alguien se me adelantó…

-¿Y tú qué me ves?
-¿? – Pero K´ no me refería a mí, sino a Mary. Ella lo observaba atentamente con las aletas extendidas.
-No.- Comentó el moreno, pero ella se introdujo al agua y nadó hasta el borde de la piscina.- ¡No! – Le reiteró, y usando toda su fuerza brincó hacia él y lo hizo caer.- ¡Suéltame, maldita trucha!
-Por supuesto K´, ella te comerá como platillo principal. Lo hará a puros besos.- Se mofó Lee al ver a mi amiga encimada en el moreno. Reí un poco hasta que él me tomó y me abrazó de la cintura para que lo acompañara a ver el espectáculo.
-¡No te quedes ahí sentado! ¡Ayúdame a quitarme esta trucha de encima! – En ese instante, Mary acercó su rostro al oído del humano. Como mi audición es muy buena logré escuchar lo que dijo.
-Mi nombre es Mary, no lo olvides hermoso.
-¡Me importa un comino tu nombre! ¡Para mí eres una trucha!
-¡Jajajajaja!

Continuará…

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Shizumi
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Re: Vasto Mar Capitulo 8 (Fic UA)

Mensaje por Shizumi » 22 May 2014 03:57

Vasto Océano Capitulo 8º: Conozcámonos un poco

No pude dejar de pensar en lo que me dijo K´ anoche, eso era justo lo que les daba mala fama a las sirenas, pero Shizumi y su amiga eran diferentes; ningún libro de cuentos describen a las sirenas con aletas de mariposa y menos sobre sus ataques. Por eso esta tarde quería saber más sobre su especie durante su hora de almuerzo, así se sentirían menos estresadas mientras les hacía las preguntas y jugaban con Kula y Shun.

-Bien Shizu, creo que sabes más de mí que yo de ti, así que ya es tiempo de estar parejos.- Le dije trayendo conmigo un pizarrón de tamaño pequeño y unos lápices de pizarra; ella me miró extrañada mientras comía un plato de lomitos de atún.
-¿? –Deposité el pizarrón delante de ella y me senté frente a frente para ver sus expresiones y reacciones.
-Sabes escribir ¿verdad? – Ella inclinó la cabeza con duda para luego asentir.- Me gustaría que en esta pizarra me escribieras qué clase de sirena eres, y si puedes algún dato extra de tu especie si no es mucha molestia.- Tras acicalarse un buen rato, me recibió el lápiz que le tendí y empezó a escribir en la pizarra. Al principio sonreí, pero al devolverme el lápiz y el pizarrón comencé a dudar: ¿Era ella o yo el/la que no entendía? - ¿Eh? ¿Qué idioma es este?
-¿? – Shizumi me volvió a ver dudosa al no comprender su escritura, parecía un griego arcaico, pero ¿qué significaba?
-Oigan chicos, ¿qué creen que signifique esto? – Les pregunté a los chicos; Shun jugaba con la sirena aleta azabache mientras que Kula se cepillaba el cabello junto con su amiga con aletas.
-No lo sé, parece una especie de griego… - Respondió el peliverde arqueando una ceja.
-No tengo idea, pero si me lo preguntas puedo asegurarte sin temor, excepto de que me quiten todos mis dulces, que sólo escribió garabatos.- Con la respuesta de la niña, la otra sirena agarró una caja de Pocky que tenía Kula cerca y se la llevó para comérselas.- ¡Oye, son míos!
-*Suspiro* No entiendo lo que escribiste, no te ofendas. Tienes que conocer otro idioma que pueda entender. Puedo jurar que la primera vez que nos vimos le dijiste algo a Naruto.
-¡No me lo recuerdes! – Exclamó el susodicho desde otro cuarto.
-Bueno, tú me comprendes. Entiendes lo que te digo pero yo no puedo entenderte, y quisiera hacerlo, sólo quiero que me dejes entenderte.- Le comenté, y esperé lo mejor. Entonces ella me dijo en tono bajo.
-“Sirena de arrecife”
-¿Qué?
-Ahí dice “sirena de arrecife”

Me alegré de comprobar que ella estaba dispuesta a aclarar toda duda que tuviera sobre su especie, la cual era la primera vez que oía de ella, pero necesitaba que me explicara su estilo de vida en español para poder entenderla mejor.

-Vaya. ¿Podrías decirme algo más de ti, de tu modo de vida? Ojalá me lo pudieras describir en español, me siento más cómodo hablando así.
-Bueno, ¿por dónde empiezo? – Comenzó ella.- Mi especie, a diferencia de otras, preferimos alimentarnos de algas frescas que de carne, rechazamos por mucho la carne humana y por eso nos odian las demás sirenas que sí la consumen. También comemos pescado pero en muy baja cantidad; Nos organizamos en pequeñas colonias de dominio matriarcal.
-Fascinante.- Comentó Shun escuchando la descripción.
-Y… - Se detuvo ahí para pensar y acicalarse.
-¿Qué tienes? – Pregunté preocupado.
-No sabría explicarte lo del dimorfismo sexual entre la sirena y el tritón de arrecife.
-Si es un poco molesto no continuamos y descansas.- Le dije siendo amable, pero lo que ahora me sorprendía era el amplio vocabulario que sabía para comunicarse.
-Te lo explicaré de todos modos como pueda. Además de las diferencias fisiológicas que tienen los hombres y las mujeres en la madurez, contrario a las sirenas los tritones de arrecife no tienen las aletas dorsales que nosotras tenemos, y en su lugar ellos poseen aletas en los brazos que parecen veletas para darse velocidad y defensa para protegerse a ellos mismos o a su familia.
-Ya veo.- Dije acomodándome en el borde de la piscina.- De esa manera también atraen a las hembras durante la época de apareamiento ¿verdad? – Admito que esa pregunta fue un poco atrevida debido a su reacción.
-Bromeas ¿verdad? Los tritones pueden ejercitarse y todo pero ellos no escogen a su pareja única, son las sirenas las que eligen por medio de la voz.
-¿Por medio de la voz? ¿A qué te refieres? – Pregunté arqueando una ceja.
-Cada sirena tiene un timbre diferente, y a la hora de cantar las vibraciones sonoras son escuchadas por un solo tritón, es casi como un hechizo lo que llega a sus oídos y esa canción solo atrae a un macho para toda la vida.
-¡¿?! –Abrí mucho los ojos cuando escuché lo último, ¿un hechizo que llega a atraer a un macho para toda la vida? Tal vez el sueño que tuve hace días atrás no haya sido un sueño sino un hecho… Quizá incluso ella sabe que yo fui atraído por su canción y tiene miedo a corresponderle a un humano. Tal vez lo mejor sea dejar de preguntarle.- E-Es todo, creo saber lo suficiente sobre tu especie. Además no quiero estresarte tanto, siento que te acoso con estas preguntas.
-¿? – Shizumi negó con la cabeza y se acercó a mí. Se veía tan linda enroscada en sí misma.
-¡Ah cierto! Creo que quedan algunos takoyaki en el microondas. ¿Les gustaría comer? – Les pregunté empezando a levantarme.
-¿Tako-yaki? – Preguntó ella inclinando la cabeza señalando duda.
-Son unas croquetas redondas de pulpo con algas ao nori, ¿te apetecen?
-¡! – Con esa respuesta, Shizu abrió los ojos demasiado, echó la mitad del cuerpo hacia atrás y negó con la cabeza rápidamente.
-Ah… parece que no… ¿Ah? – Pese a la negativa de ella, su amiga me miraba como un perrito buscando comida, entonces entendí que a ella sí le podrían gustar los takoyaki.- Ya veo, te gustaría probar las croquetas ehhhh…
-Mary.- Dijo la sirena aleta obsidiana.
-Mary… Muy bien, los calentaré antes de dártelos.- Le dije antes de salir y dirigirme a la cocina.
---------------------------------------
De todas las sirenas que conocía, podría decir que Mary era la más loca de ellas, o por lo menos sus gustos culinarios; no podía creer que le gustara una carne tan chiclosa como la de un pulpo pero al final cada quien tiene sus gustos.

Tan rápido como se fue el día, llegó la noche, y por primera vez me adormecí en brazos de un humano, mejor dicho en brazos de Lee. Debo admitir que me sentía muy bien junto a alguien que me apreciaba, o al menos creía que me apreciaba; De vez en cuando me movía cuando él intentaba acariciar algo indebido, el que estuviera adormilada no significaba que no estuviera alerta.

*Suspiro* Pero no puedo quejarme, sentía que estaba con la persona indicada a pesar de su falta de aletas, pero en ese momento iban a cambiar las cosas. Sin importar lo cerrados que estuvieran mis ojos, todavía podía escuchar lo que Lee me conversaba mientras yo “dormía”, incluso los sonidos más despacios que no pasaban desapercibidos, pero hubiese deseado nunca haber escuchado lo que pasó por mis oídos.

-Supuse que eras tú, K´.- Dijo Lee apegándome a su cuerpo.- Shizu ya está dormida y Mary sólo reacciona así contigo. Creo que te está comenzando a gustar que ella te brinque encima.
-Dejará de hacerlo cuando llegue “ese” día.- Contestó el moreno.
-¿Qué quieres decir? – Preguntó el pelinegro, podía escucharlo preocupado.
-Hiciste una promesa, dijiste que en cuanto ella se haya recuperado volverían al mar, y hasta ahora no has hecho nada para verificar que ya está lista para irse. ¿Acaso crees que no sufren en un espacio pequeño?
-Pero yo…
-¿No te has detenido a pensar que tal vez las estás matando lentamente por estrés?
-¡¿?! Pero, yo…
-¿Qué?
-Yo… no se lo he dicho a nadie, ni siquiera a Shizumi, pero yo… siento algo fuerte por ella, siento un lazo muy unido e inquebrantable… Me da vergüenza decirlo, pero en tres semanas he sentido que la amo.
-¡¿?! – No imaginan lo sorprendida que estaba, y temía que no pudiera expresarlo por hacerme la dormida. No obstante, K´ contraatacó con el siguiente argumento.
-Y si tanto la amas, déjala ir, y si no regresa es porque no te correspondía.
-… -Pude sentir cómo Lee me abrazaba con fuerza y casi emitía un quejido por lo mismo.
-Piensa lo que te dije, revisa su aleta y si ya se encuentra mejor la liberarás junto con su amiga.
-Pero…
-Si tanto la amaras te preocuparías por su bien más que de ti mismo. Bien, ya es hora de dormir, piensa en ello.- Fue lo último que le escuché decir a K´ antes de que escuchara algo caer al agua (seguramente era Mary asegurándose de no secarse la cola), unos pasos se alejaron y la puerta se cerró.

Tenía miedo, no quería irme del lado de Lee y ahora sabía que él tampoco quería que me fuera. Sin embargo ese momento pacífico no duraría para toda la vida cuando llegó el día siguiente.

Continuará…

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Re: Vasto Océano Capitulo 9 (Fic UA)

Mensaje por Shizumi » 26 May 2014 05:50

Vasto Océano Capitulo 9º: El plan de Mary

Al día siguiente, cuando Lee me quitó la venda de mi aleta, mi peor temor se hizo realidad: ya no tenía el moretón y mi aleta estaba saludable. Lo vi triste, esa también era la emoción que regía mi alma; no quería irme, ya había entablado un fuerte lazo con él, no era justo que después de tanto nos tengamos que separar de nuevo por culpa de mi aleta curada.

-¿Qué sucede, Lee? – Preguntó Kula acompañada de Shun mientras jugaban con Mary.
-Temí que fuera tan pronto… Shizumi ya se encuentra bien, así que… ella y Mary podrán volver a su hogar en el océano.
-¿Qué? – Exclamó Kula sorprendida.
-Noooooo, acabo de conocerlas.- Continuó Shun igual de triste.
-Lo sé, yo tampoco quiero que se vayan, pero es por su bien. Ellas necesitan estar en su hogar, donde pertenecen. Me gustaría que lo entendieran.
-Pues yo me quedaré con ellas hasta que sean liberadas.
-¡Y yo! Pero… - En eso, el niño titubeó al recordar algo.- no sé si Ikki me permita acompañarlos. Seguro irán a dejarlas muy en la noche y para entonces él no querrá…
-No te preocupes, puedes decirle que irás a ver una película a nuestra casa y seguramente que te quedarás a dormir.- Dijo Lee viendo al niño.- Estoy seguro de que creerá esa mentirilla piadosa.
-Eso espero… - Contestó Shun bajando la cabeza.

Mary y yo nos miramos entre nosotras, ya no teníamos alguna idea para seguir aquí, ya no teníamos alguna esperanza para continuar estando al lado de nuestras parejas. Pero entonces, Mary me miró como diciendo “no desesperes”, no entendí ello pero tenía que esperar lo mejor si ella parecía haberlo dicho.

Muy en la noche, cuando ya no había ningún humano en la playa, a nosotras nos metieron sobre un bote cubiertas con unas mantas y se internaron mar adentro donde nos encontraron, o al menos donde me encontraron a mí.
Al descubrirme de las mantas, Lee me miró triste antes de levantarme para posteriormente abrazarme desconsoladamente.

-Shizu… no sabes cuánto quiero que permanezcas a nuestro lado… - Me dijo en un susurro audible para mi oído.- Pero si hago esto es porque te quiero más que a mi vida, y porque te quiero es porque deseo lo mejor para ti.
-… - K´ parecía impacientarse mientras no nos íbamos.
-Kula se quedó dormida y Shun no pudo venir, pero en su lugar me pidieron que les diera esto.- Dijo Kurama entregándonos unas cajitas con sushi y unos takoyaki especiales para Mary. Vi al pelirrojo con tristeza.
-¿Quieren darse prisa? – Se quejó K´ molesto. Entonces mi amiga se acercó a él apoyando ambas manos sobre su pecho y le murmuró al oído.
-No puedes deshacerte de mí tan fácilmente, K´. Nos volveremos a ver más pronto de lo que crees.- Es entonces cuando ella brinca al mar para perderse entre las aguas.
-Bueno… *Suspiro* Es momento de despedirnos.- Dijo Lee mirándome a los ojos. Me depositó cuidadosamente en el agua, tomó mis manos y las besó cuan caballero acabando de salvar a una doncella.
-Nunca te olvidaré, Lee… porque también te quiero.- Le dije antes de sumergirme por completo en el agua. Se me rompió el corazón cuando lo escuché llorar tras yo irme.
-----------------------------------------------
Ahora sé lo que están pensando, ¿por qué le dije a K´ que nos volveríamos a ver? Bueno con mis poderes regresando lentamente a mí, sólo puedo decirles que no soy una sirena de arrecife ordinaria. Bien podría demostrarles de lo que hablo para mí misma, pero no soy tan egoísta como lo parezco; quería saber la opinión de Shizu antes de hacer algo.

-¿Te sucede algo? – Le pregunté preocupada cuando la vi nadar hacia mí.
-No sé qué me pasa, me duele el corazón pero no físicamente.- Respondió ella agarrándose la pechera de su ropa con su puño.
-Ya veo… Si no es mucha molestia, ¿podrías explicarme desde cuándo es que tienes ese dolor? Tal vez encuentre algo que te alivie rápido.

Y así, me empezó a contar que desde escasos minutos le comenzó a doler el pecho, desde que escuchó a Lee llorar después de que se fue ella, y justo ahí supe lo que tenía: Todo lo que ella tenía era un mal de amor, lo que cualquier sirena o tritón siente cuando es separado de su pareja, y por suerte hay una sola cura…

-Ya entiendo, y creo conocer una cura para tu dolor.
-¿Enserio?
-Sí. Tú solo espérame en el refugio, iré allá contigo como dentro de 45 minutos con la medicina ¿está bien?
-B-Bueno…

En ese momento, nadé con mi caja de takoyaki en las manos más allá de la colonia de sirenas y más allá del barco, hacia donde en realidad vivo.
A las afueras de lo ya mencionado, hay una caverna en forma de un dragón marino con la boca abierta hacia arriba a punto de lanzar un rayo por la misma; en el interior verán un géiser submarino ubicado justo debajo de la boca del dragón, y alrededor de las paredes se podían ver cientos de frascos con diversos contenidos extraños.

Les debo decir algo más antes de continuar: Por la colonia de sirenas surgen rumores de que en ese lugar, se dice que habita una malvada bruja del mar. Bueno, pues…

-*Suspiro* Hogar, dulce hogar… - Sí, tienen ante ustedes a la “bruja” del mar de la que hablan los rumores. Aunque bruja es un término para una mujer vieja, y yo soy joven y bella; prefiero que me llamen hechicera, suena más bonito.- ¡Y todo está como lo dejé! Genial.

Y nadé rápidamente… A mi cama.
Lo sé, lo sé, no se esperaban que fuera una hechicera así ¿verdad? Pero necesitaba pensar mejor las cosas estando echada en mi nido comiendo takoyaki como si fuesen bombones que los humanos hacen y comen. Después de un rato, recordé que sí había una forma de curar el mal de amor de Shizu y de satisfacer mis antojos…

Salí de mi cama y me dirigí a una de las repisas para tomar algunas pociones y otros ingredientes para arrojarlos dentro del géiser, que era como mi caldero, comenzando a invocar mi magia.

-“Alma que has de estar sufriendo, yo te lo demando; Deseo ver por lo que estás pasando, muéstrame por quién estás llorando”.- Y por reacción los ingredientes se mezclaron y se elevaron por sobre mi cabeza como un rayo que salía por la boca de la caverna, como si fuese un dragón marino real atacando.
-Ahora veré lo que están pasando ellos sin nosotras.- La nube, entonces, proyectó una imagen desde el interior de la casa en una perspectiva aérea. Al primero que vi fue a mi querido moreno K´, quien a mi parecer me extrañaba en el reino de los sueños, pese a que su rostro dormitando demostraba lo contrario.
-Para ti tengo algo muy especial, K´. Te dije que no podías deshacerte de mí tan fácilmente. Veamos qué sucede con mi cejudo amigo.- Moví mi mano a través de la nube para cambiar el cuarto; ahí vi a Lee sentado fuertemente a la piscina abrazando un cuaderno de dibujo con mucha tristeza. En ese instante vio unas cosas brillantes en el piso y las recogió con cuidado: se trataban de tres escamas plateadas, lo que hizo que se entristeciera más.
-Muy interesante, así que tú también sufres del mal de amor… Muy bien, suficiente.- Dice haciendo desaparecer el hechizo con un movimiento de mano, dirigiéndome a otra repisa en busca de algo.- Si es lo que quieren entonces se los daré… ¿dónde lo habré puesto? No, no, no- ¡Aquí está! – Me dije sosteniendo en mi mano un frasco con un alga de una apariencia distinta.
-Con esta alga noriaki les daré a ellos tres días con aletas, lo suficiente para que decidan dónde quedarse: En la tierra o en el mar. Pero tendré que preparar una pócima de voz atrayente antes de todo.

Nuevamente revolví las repisas buscando ingredientes especiales que juntas, crearían una poción que encantarían nuestras cuerdas vocales permitiéndonos llamar e hipnotizar a nuestras parejas: Alga de Afrodita, escama de pez luna y cabello de lobo marino eran unos de los ingredientes que utilicé para crear dicha pócima. Diría los demás con gusto, pero siempre entre el público hay alguien quisquilloso y unos pocos que se asquean fácilmente.

Todo estaba listo, ahora sólo necesito ir a buscar a Shizu y comenzar con la operación “Noche de pasión”. No podía esperar para volver a mi moreno sexy y estaba segura de que le encantará la sorpresa que le tengo preparada.

Continuará…

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Re: Vasto Océano Capitulo 10 (Fic UA)

Mensaje por Shizumi » 29 May 2014 05:34

Vasto Océano Capitulo 10º: La Canción de Llamado

Cuando llegué con Shizu, la convencí de acompañarme a los roqueríos para ahogar nuestras penas con una bebida –véase, mi poción para hechizar la voz- como parte de mi plan. Claro que no se lo he dicho todavía pero porque era una sorpresa.

-Ha sido un día lleno de decepciones Shizu, eso no te lo niego.- Le decía sentada en las rocas mirando la luna a una noche de tornarse llena.
-Yo no deseaba curarme… - Decía Shizu con la mirada baja.- Lee me dio todo lo que necesitaba en la vida. Ahora yo… sin él, mi vida está vacía…
-No te discuto… Pero míralo por el lado bueno, las dos seguimos juntas y nadie nos separará. Y nada mejor para celebrar que somos amigas pese a todo que un trago.- Le dije dándole un frasco con un líquido fucsia, yo sostenía uno igual.
-No lo sé Mary, además tú sabes lo mala que soy para el alcohol.
-Oye, estoy igual que tú, pero los miserables deben estar juntos para ser felices. Y si estás preocupada por el trago deja de hacerlo, no tiene alcohol, además de que lo tomaremos de un sorbo prácticamente, no sentirás que pasó por tu garganta, ahora brinda.
-Bueno…
-¡Por las dos! – Exclamé alzando el frasco, a lo que Shizu hizo lo mismo.
-¡Salud! – Chocamos las copas, quitamos el corcho y bebimos al seco, para luego poner muecas de asco antes de toser como locas. Ok, lo admito, la poción sabe a aceite de ricino, o en palabras más simples ¡sabe a mierda!
-¿No dijiste que no lo sentiría en la garganta? ¡Me arde!
-Agh, lo sé, también puedo equivocarme.- Me ardía la garganta en ese momento, señal innata de que la poción surtía efecto. Ahora sólo tenía que hacerla cantar y el plan entraría en su fase dos.- Pero tú tranquila, esto se alivia rápidamente cantando con el corazón.
-¿Segura que esa cosa no tenía alcohol? Porque esa cosa se te acaba de subir a la casa.- Me dijo Shizu mirándome con una ceja arqueada.
-Totalmente. Ahora ¿qué tal si hacemos un dúo y cantamos juntas?
-No creo que sea el momento, Mary…
-Siempre es momento para cantar, así que vamos.
-No tengo ganas…
-Vamos.
-No.
-¡Vamos!
-¡No!
-¡YA!
-¡Está bien, está bien! Qué genio…

Tan pronto como la convencí de cantar, las dos comenzamos a entonar una gran canción que duró casi cuatro minutos y medio, inundadas de una profunda pena. Tras finalizar nuestra canción, ambas divisamos a dos personas acercarse a nosotras; las dos alzamos nuestras aletas dorsales y arqueamos las espaldas dispuestas a defendernos, preparándonos para cualquier cosa, pero afortunadamente no fue necesario el ataque, al menos no con nuestros colmillos y garras. Aquellos individuos se trataban de K´ y Lee, con la mirada opacada producto del hechizo en nuestras voces.

-¡Lee! – Exclamó Shizu abrazándose a las piernas de su pareja.
-K´, mi amor… - Le decía alcanzándolo a abrazar de las piernas.
-¿Cómo es posible? Creí que…
-Es el milagro del amor, Shizu… - Le dije sin despegarme de las piernas de K´, y para hacerlo más creíble, proseguí.- Se les ve en sus rostros que no quieren separarse de nosotras.
-¿Enserio? Pero… nosotras no podemos ir con ellos, no tenemos piernas para caminar en tierra, y si no volvemos al agua pronto nuestras escamas se secarán.
-¿Y quién dice que nosotras iremos con ellos?
-¿Ah?
-Ya fuimos sus huéspedes en su casa, ahora es tiempo de que ellos tengan el mismo trato, y lo haremos gracias a esto.- Le dije mostrándole las algas noriaki en mi mano.
-¿Qué son?
-Unas algas muy especiales de las que dicen que aquel humano que las coma, se convertirá en sirena o tritón durante tres días. Me hicieron una oferta por un par de dracmas viejos
-¿Cómo sabes que no te ca…?
-Ya verás que no, ahora dale de comer un alga.- Le indiqué dándole un alga a Shizu en la mano.- y cuando tenga una mueca como de asco lo sostienes antes de que caiga y se haga daño.
-… *Suspiro* No sé si así sea, pero confío en ti Mary.

Entonces ambas trepamos por sus cuerpos y les dimos a nuestros hombres el alga, y cuando empezaron a hacer arcadas, vimos sus transformaciones: sus piernas se unieron y se cubrieron de escamas; sus pies se convirtieron en aletas, y sus mangas se hicieron trizas cuando unas aletas plegadas en forma de veleta buscaban su libertad.
Ambos cayeron inconscientes en nuestros brazos, respirando más calmadamente cuando los sostuvimos con nuestro cariño.

-Lee… - Susurró Shizu acariciándole el cabello al pelinegro, lucía preocupada.
-Tranquila, sólo los dejó agotados esa alga. Hay que dejarlos descansar, despertarán a la mañana siguiente.- Le decía abrazando a K´ del cuello.- Llévalo a dormir al refugio.
-Pero ¿qué pasará contigo y con K´?
-De mí no te preocupes, lo tengo todo listo para recibirlo.
-… Vaya, tú sí que lo tenías todo preparado de antemano…
-Así es. Ahora vamos al agua, o los cuatro nos secaremos.
-Sí.

Rápidamente saltamos al mar y nos dirigimos a descansar: Shizu llevó a su invitado al barco hundido y yo llevé al mío a mi hogar en la cueva del dragón marino. Aparté los separadores de ambientes hechos de conchas cerca de mi cama y lo deposité en la misma apoyando su cabeza en mi almohada. A falta de más, tuve que usar su pecho de almohada pero eso a mí no me importó, de hecho era lo más cómodo que había sentido; eso sí tuve que bajarle la cremallera de su chamarra para poder dormir mejor.

-Jamás sentí una almohada tan cómoda en mi vida.- Me dije abrazando a K´ mientras enroscaba mi cola en la suya, igual de oscura como la mía pero la de él tenía la aleta color blanca, para sujetarlo si se despertaba y planeaba irse.- Nunca me enorgullecí tanto con un plan hecho por mí… - Concluí abrazándolo con más fuerza antes de dormirme sobre él.
-----------------------------------
No entendía cómo Mary se adelantó tanto en 45 minutos, pero vamos, ella es más independiente que yo. Llevé a Lee al refugio y lo coloqué en mi camarote, estaba segura de que el colchón de hierbas en donde dormía antes de conocerlo lo sentaría bien.

Mientras él dormía comencé a curiosear la nueva apariencia del humano convertido en tritón; el que supiera cómo son los tritones de arrecife no significaba que los haya conocido de cerca. Rocé con la yema de mis dedos las aletas brazales de color verde como su cola para luego dirigir mi mano hasta su mejilla. Sonreí al escucharlo suspirar en sueño.

-Sé que sólo han pasado unas cuantas horas, y sé que tal vez exagero, pero estar sin ti fue eterno.- Le murmuraba para no despertarlo.- Lee, no sé cómo, pero tú gas logrado algo que nadie más pudo hacer por mí: me has dado el cariño que nunca nadie me dio… - Bostecé ampliamente, ya no podía mantenerme despierta por más tiempo, así que me acomodé sobre él sin aplastarlo y lo cubrí con mis aletas dorsales a modo de manta para que no pasara frío. Suspiré feliz antes de caer en brazos de Morfeo.
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3ra persona POV

A la mañana siguiente, todos los que vivían en la casa se reunieron en el comedor para desayunar, todos excepto dos personas.

-¿Dónde están K´ y Lee? Normalmente son los primeros en levantarse.- Dijo Kurama dejando su taza de té en la mesa.
-Debieron haberse quedado dormidos, anoche fue muy dura la despedida dattebayo.- Comentó Naruto comiendo un waffle como desayuno. A su lado, se podía ver a Kula comiendo el suyo como ratoncita.
-Será mejor que los vea, no pueden empezar el día con el estómago vacío.- Habló el pelirrojo levantándose de la mesa para ir a los cuartos. Tocó ambas puertas pero ninguna le dio una respuesta; pidió permiso y perdón para entrar a la fuerza a sus cuartos, encontrándolos vacíos. Se desesperó, buscó por cada cuarto de la casa pero sin hallar rastro de ellos, y regresó al comedor para dar la noticia.- ¡K´ y Lee no están!
-¡¿Qué?! – Preguntaron los dos al unísono.
-¿Ya buscaste en la piscina? – Continuó Naruto.
-No están en ningún sitio, no los encontré.- Contestó Kurama.
-Esto es muy malo dattebayo.- Dijo el rubio.- ¿Dónde se pudieron haber metido?
-No lo sé, pero iré a ver si los vecinos los han visto.- Concluyó Kurama.- ustedes quédense aquí esperando a que vuelvan.- Dicho esto, él se va.
-Bueno, ¡más para mí! – Exclamó Kula, pero antes de clavar el diente en los waffles de los desaparecidos, el rubio la detiene.
-No esta vez niña, si quieres cómete la porción de K´, pero a mí déjale la de cejas de azotador.- Dijo Naruto decidido, pero entonces comenzó a hablar de más.- Al fin podré saber qué tan bueno sabe esa combinación de frutos rojos y jarabe de maple, dattebayo…
-Muy tarde, fue el primero que me comí.- Comentó la niña empezando a comerse la porción de K´, había dejado dos platos limpios.
-¿Có-…?
-Así es la vida, “el que se pasa de cafre perdió su waffle”.- Se burlaba la chica comiéndose de un bocado el waffle habiendo dejado a Naruto desconcertado.

Continuará…

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Re: Vasto Océano Capitulo 11 (Fic UA)

Mensaje por Shizumi » 01 Jun 2014 06:51

Vasto Océano Capitulo 11º: Bajo el Mar

Abrí mis ojos pesadamente y con un leve malestar en la cabeza, me sentí desorientado al ver el techo de madera hecho pedazos, viendo también pequeños peces nadar por arriba del techo y burbujas de agua salir de mi boca… espera ¿qué?
Me intenté incorporar en la cama consiguiendo que alguien se quejara, ¿quién había sido? Cada vez esto resultaba más confuso, ¿dónde estaba? Me giré a mi lado izquierdo y no pude creerlo más: a mi lado abrazando mi cintura, observé a Shizumi durmiendo plácidamente.

-¡! – Fue tan increíble que no pude evitar dar un respingo del susto, haciendo que Shizu se quejara y despertara por consiguiente.
-Hmm… - Apretó los párpados y los abrió lentamente para luego mirarme feliz y con algo de sueño.- Lee…
-Shizu… ¿cómo es que yo… tú… dónde… qué sucede? – Pregunté balbuceando, mas ella no contestó. En su lugar se dirigió nadando hacia mí y me abrazó por los hombros, podía sentir su delicado cuerpo temblar de alegría.
-Te extrañé mucho, Lee… - Me murmuró, su voz me hizo vibrar de felicidad también, por lo tanto la correspondí rodeándola con mis brazos por su cintura.
-Y yo a ti, Shizu… - Comenté en un suspiro apacible. Cuando quise deslizar mi mano derecha a lo largo de su espalda, vi que algo salía de mi brazo: una aleta que podía plegar y desplegar a voluntad.

Precipitadamente me separé de Shizumi para ver que no sólo era el derecho, sino también el brazo izquierdo tenía una aleta con el mismo funcionamiento, pero para que mi confusión fuese oficial debía verme las piernas: efectivamente no poseía piernas, pero en su lugar tenía una cola de pez color verde. Para no incomodar más a la sirena, intenté calmarme mirando cómo plegaba y desplegaba mis aletas brazales.

-¿Cómo pasó esto? Tiene que ser un sueño.- Y sin ceremonia, Shizu se acercó a mí y me plantó una fuerte mordida en la mano, aunque no lo fue tanto como para hacerme sangrar.- ¡¡Ay!! ¡Shizu, eso dolió!
-Lo lamento.- Dijo ella dándome lametones en la zona donde me mordió, entendiendo que aquello no era un sueño, por el dolor de la mordida y las lamidas que ahora me daba a modo de disculpa. La detuve apoyando mi otra mano sobre su cabeza, me sentí pésimo al gritarle.- ¿Aún te duele? – Preguntó tímidamente, casi con temor.
-Tranquila, ya no duele tanto, y siento mucho haberte gritado. Me siento confundido, no sé cómo me convertí en tritón y ahora estoy a tu lado…

Entonces, Shizu me confesó que ella y Mary, en un punto de desesperación, entonaron una canción que nos invocó a K´ y a mí; luego nos dieron un alga que fue la que nos dotó de aletas por tres días –tres noches para ser exactos- y quedamos inconscientes. Como hay cosas que aún ignoro, ella me dio el beneficio de la duda, el caso era que tenía aletas y un tiempo más con Shizu.

-Ya veo… No voy a desaprovechar esta nueva oportunidad, estaré contigo hasta que vuelva a tener piernas.
-Sí.- Ambos nos volvimos abrazar, pero en instantes un gruñido provino de mi estómago. Ella rió.- Quizá lo primero que debemos hacer antes es desayunar. Ven, te invitaré la comida.- Me dijo levantándome por los brazos para luego nadar fuera del refugio. Por instinto, abrí mis aletas brazales y moví mi cola para avanzar hacia Shizu.
-A propósito, ¿dónde está K´? ¿Y Mary?
-No lo sé, ella me dijo que lo llevaría a descansar a un lugar, no me dijo nada más.
---------------------------------------
La cabeza me daba vueltas, y sentía la boca amarga como cuando despiertas con resaca luego de una noche de borrachera con amigos. Para mi mala suerte no tengo amigos, y no recuerdo haber tomado nada anoche, ni siquiera me gusta beber alcohol… quizá alguien me había drogado para hacerme una broma. Ese alguien tendría un funeral.

Lo primero que vi al abrir mis ojos fue una cabellera negra acostada sobre mi pecho descubierto: y al ver una aleta que salía de mi brazo y que hizo pedazos la manga de mi chamarra, todo me quedó claro.

-… ¡Trucha del demonio! – Grité despertando a quien dormía de lo lindo sobre mí, véase el sarcasmo: Lo sabía, era esa sirena loca que siempre me saltaba encima cuando me veía, y estaba enroscada en lo que parecía ser mi cola. Lo que me haya hecho lo pagará…
-No grites, ¿qué no ves que hay gente que trabaja de noche? ¡K´! – Respondió ella antes de abrazarme.
-¡S-Suéltame! ¡Suéltame, YA! – Grité apartándola.- ¡¿Qué me has hecho, pequeña trucha endemoniada?! – Pregunté gruñendo de mal humor.
-Ah nada, sólo te convertí en tritón por tres días, ¿te gusta? – Respondió con cierta malicia. Me dio un tic en un párpado al escuchar esa respuesta.
-¡Claro que no! ¡Esto es una pesadilla! No sabes lo feliz que estaba cuando ustedes dos se fueron, quiero que me regreses esa felicidad. ¡Regrésame mis piernas y mi vida!
-Temo que no puedo hacer eso, el efecto de tu transformación no acaba sino después de dos noches más. Aparte, si no me querías ¿por qué acudiste a mi llamado?
-¿Qué quieres decir?
-Bueno, te diré que las sirenas de arrecife escogen a sus parejas por medio del canto, y quien acude a nuestro llamado de amor será nuestra pareja de por vida.- Dijo ella con mirada de orgullo, yo en cambio la miré a punto de estallar.
-¡Me largo! –Aullé frenético, jaloneándome buscando liberarme de su cola.
-¡K´! – Me reclamó esa sirena enroscándose más, no obstante, logré liberarme y empecé a buscar la salida de su casa.- ¡K´! ¿Adónde vas?
-¡Me largo! – Reiteré, pero en ese momento, le escuché murmurar algo a esa loca.
-“Lazo del destino, haz que K´ no me sea esquivo”

Vi la salida de la cueva y nadé tan rápido como pude, cuando de pronto, sentí como si una cuerda se hubiese atado a mi cintura para jalarme de vuelta. Estaba a unos aleteos de cola de la salida ¡no podía rendirme ahora!, luché con todas mis fuerzas pero sólo sacaba burbujas por mis brazadas y ni un milímetro me movía.

-¡¿Ahora qué me hiciste?! – Rugí más molesto que nunca.
-Sólo te até a mí para que no te pierdas. El océano es muy grande y no sabes lo que se esconde entre sus aguas.- Me contestó ella saliendo de la cama.
-¡Prefiero cualquier cosa que tú! – Seguí tironeando como loco.
-¿Y si te libero qué harás dentro de las siguientes dos noches? – Preguntó ella seria.- No sabes cómo sobrevivir, no sabes lo que come nuestra especie, no sabes cómo cazar. ¿Cómo piensas sobrevivir solo?
-…
En eso tenía razón, no sabía nada de su especie porque simplemente no me interesaba saberlo, pero también estaba el caso de qué podía comer estando en el mar y atado a ella por un extraño mal de ojo. La verdad es que las opciones eran limitadas.

Lentamente me acerqué a ella serio, ¿y quién no lo haría cuando tu hombría está en juego?

-¿Y bien? ¿Qué me dices?
-*Suspiro* Sólo será una tregua, cuando vuelva a ser humano-…
-¡Wiiiiiii! – Exclamó la sirena abrazándome de nuevo, así que nuevamente luché por quitármela de encima.
-¡Fuera!
-¡Nel!
-¡Agh!
----------------------------------
3ra persona POV

-¿Ya han regresado? – Preguntó Kurama acabando de regresar a casa de su búsqueda.
-Aún nada.- Respondió Kula comiendo una paleta mientras que Naruto jugaba con un 3DS.
-No hay que dejar piedra sin remover, hay que encontrarlos a como dé lugar.- Recalcó el pelirrojo decidido.
-Bueno, de K´ no me preocuparía.- Comentó Naruto pausando su juego.- El que en verdad me preocupa es el cejas de azotador dattebayo.
-¿Por qué? ¿Qué pasa con él?
-No debería decirle esto a nadie, pero cejotas ha estado muy raro desde que vio a esa sirena, como si estuviera poseído por ella dattebayo.
-¡¿Y por qué no lo dijiste antes?! – Exclamó Kurama molesto.- Esto pudo haberle provocado una depresión y quién sabe dónde puede estar haciendo quién sabe qué cosa. ¡Hay que hacer algo, vamos a buscarlo todos!
-¡Síiiiii! – Contestó Kula yendo a la puerta.
-Pero aún no termino de…
-¡Vendrás también!
-Ya voy, ya voy… Qué genio dattebayo…

Continuará…

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Re: Vasto Océano Capitulo 12 (Fic UA)

Mensaje por Shizumi » 02 Jun 2014 06:52

Vasto Océano Capitulo 12º: Más que amistad

Durante todo el día le he mostrado a Lee las zonas donde las sirenas de arrecife nos alojamos, comemos y cazamos para sobrevivir; lo veía admirado por las estructuras hechas de coral vivo donde las sirenas y tritones tienen sus refugios, y en el fondo le comprendo: nadie que no sea un ser marino de nacimiento se resiste a sorprenderse de ver dos criaturas totalmente distintas convivir juntas y protegerse mutuamente, como el pez payaso a la anémona y viceversa.

Seguí haciéndole un tour pero no dejaba de pensar que Mary y K´ estaban cerca

-¡Ya deja de abrazarme!
-Es que es inevitable no hacerlo cuando tu pareja es muy abrazable.
-¡Agh!

Tras comer algunas algas al desayuno, llevé a Lee a visitar mi lugar favorito de todo el territorio de las sirenas de arrecife: un amplio campo de flores submarinas donde podríamos retozar sin que nadie nos molestara.

-Es muy hermoso… - Dijo Lee mirando cada extensión del campo cubierto por las flores.
-Sí… Oye Lee, antes de seguir mostrándote las demás zonas de nuestro territorio tengo que decirte algo.
-¿Qué pasa, Shizu?
-¡Las traes! – Exclamé tocándole el hombro antes de nadar rápidamente lejos de él.
-¡Oye! – Rió el tritón antes de perseguirme jugando, era bastante rápido para ser su primer día con aletas, y logró darme alcance muy pronto.- ¡Ahora tú las traes!
-¡Ya verás! – Le exclamé juguetona, empezábamos a corretearnos como si volviésemos a ser niños. Llegó un momento en que Lee se sobrepasó mucho con la velocidad y me hizo caer sobre las flores, mientras que él se encontraba sobre mí con ambos brazos a los costados de mi cabeza.- ¿?
-¡! – Un poco avergonzado, se apartó de mí y me dio la espalda enroscando su cola en sí mismo.- Lo siento… no quise… - Entonces me abracé a él y apoyé mi cabeza en su hombro.
-No te sientas mal, no me hiciste daño alguno.- Le dije cariñosa, a lo que Lee me observa sonriendo tenuemente.- Ven, volvamos a jugar ¿te apetece?
-Sí, claro.- Me dijo retomando el juego. No fue difícil volver a animarlo, pero lo fue para el momento en que debíamos volver al refugio para el atardecer.

Cuando la noche se hizo presente, costó hacer que Lee se durmiera por lo animado que estaba, y a mi parecer me había contagiado sus ánimos, así que decidí nadar un rato o mirar la luna llena para poder conciliar el sueño: opté por la segunda opción. El aire frío y nocturno me azotaba de frente, pero era tan fresco que no fue necesario volver, y como la luna se veía tan hermosa esa noche ni siquiera me di por enterada. Todo este día fue maravilloso, y deseaba que no se acabara nunca pero el día me tenía preparada otra sorpresa más… o mejor dicho, un susto.

-¡Shizu!
-¡Ahhh! – Grité asustada, cuando vi a Lee detrás de mí tratando de calmarme.
-Lo siento, lo siento.- Suspiré aliviada al comprobar que era él.- ¿Qué haces aquí tú sola?
-Bueno, yo… estaba pensando en mis padres… si ellos estuvieran aquí ahora mismo…
-¿Tus padres? Ahora que lo mencionas en ningún momento me mencionaste que tenías padres. ¿Qué sucedió?
-*Suspiro* No sé si contártelo, cada vez que lo recuerdo… me envuelve un sentimiento de absoluta tristeza.- Dije bajando la mirada, sintiendo el abrazo de Lee por la espalda.
-Oh, Shizu… -Me decía apoyando su cabeza en la mía.
-Era muy pequeña, habría tenido unos cinco o seis años cuando ocurrió… Un monstruo marino atacó el arrecife de coral donde vivíamos, mi madre me protegía mientras que mi padre y otros tritones luchaban contra la bestia para alejarla de la colonia, pero él y muchos otros más murieron junto con el monstruo. Con el tiempo, y como las sirenas de arrecife sólo tenemos una pareja para toda la vida, mi madre cayó en una profunda depresión que al poco tiempo, terminó por llevársela la muerte. De no haber sido por Mary yo hubiese muerto de hambre y frío, porque ninguna familia quería adoptarme por alguna razón que desconozco hasta el día de hoy…
-Shizu… - Me llamó Lee haciendo que me girara a él, aún seguía abrazándome.- Nunca esperes que me separe de ti, jamás dejaré que alguien te haga daño.
-Lee… -Le dije con los ojos brillantes. Sin pensarlo, ambos acercamos nuestros labios y nos besamos sin que nadie nos molestara esta vez; nuestras colas se enroscaban entre ellas a modo de no separarse de la otra.

Debimos volver al nido porque lo que vino después no era apto para niños y para sensibles. Lo único que podía decirles era que nuestra amistad había evolucionado a algo más.
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Ni siquiera alguien como yo esperaría que existiera una persona que tuviese tanto pulmón como para decir más de mil improperios en todo el día; K´ sencillamente no deseaba estar conmigo. Cosa muy extraña, ya que él acudió a mi canto la primera vez que nos vimos y recientemente al llamado con mi voz hechizada, pero aún tenía un plan de respaldo para demostrarle que mentía respecto a su rechazo.

Regresando a mi hogar, K´ seguía forcejeando contra el hechizo de atadura que le puse esta mañana, pero ni siquiera con eso lo podía mantener quieto. Hasta que decidí poner en acción mi plan.

-K´, deja de agitarte y ven a dormir.- Le dije fingiendo preocupación, pero él se negó rotundamente.
-¡Prefiero dormir bajo una roca que dormir a tu lado! – Respondió con un genio de los mil demonios.
-Ay, que la chin-… -Me dije palmeándome el rostro.- ¡K´, ya basta! Si no lo haces, no te diré cómo volver a ser humano.
-… - Ello pareció convencerlo, ya que en ese momento regresó al nido.- Habla, y espero que no me estés mintiendo.
-No lo estoy, te prometo que esto te devolverá tus piernas.- Le dije, él tan sólo se cruzó de brazos.- Existe un alga especial que te permite regresar a tu forma original.
-Pues dámela de una maldita vez, ya no aguanto más este martirio.
-Espera, espera, no comas ansias. Aquí está.- Comenté mostrándole un alga en mi mano, pero no alcancé a seguir explicándole cuando me quitó la planta de zarpazo y rápidamente se la engulló, y ni la masticó.
-Listo, ¿y ahora qué-…? ¡! – En ese momento, K´ abrió mucho los ojos y se sonrojó un poco.- ¡¿Qué rayos?!
-Ups… - Alcancé a decir.
-¿Cómo es eso de “ups”?
-Que me… equivoqué de alga.- Le respondí “inocentemente”
-¡¿Qué?!
-Yo… por error confundí un alga de Afrodita con un alga para recuperar tu verdadera forma.
-¡¿Cómo demonios confundes dos algas-…?! ¡Si tú eres…! ¡¿Qué diablos hace esa alga?!
-Creo que ya lo verás…
-¡Ahhhh! – Exclamó K´ a punto de saltarme encima para estrangularme antes de que el alga surtiera efecto.

Este es el uso que le doy: en la poción de voz atrayente utilizo el alga de Afrodita para hacer la voz más llamativa y provocativa para la pareja oyente, pero sólo combinada con los demás ingredientes; sola, el alga de Afrodita es un fuerte afrodisiaco que despierta las más bajas pasiones de su consumidor, ahora mismo K´ era víctima de su propio amor desencadenado.

Podría decirles ahora mismo qué pasó después, pero hay público mejor así que no tendrán la oportunidad de saber lo ocurrido. Sólo les diré que dolerá, pero dolerá rico…
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3ra persona POV

Esa noche, Kurama regresó a casa cansado y hambriento, su búsqueda no dio resultados: no logró encontrar ni a Lee y mucho menos a K´. Ni siquiera un indicio de que ellos estuviesen en los roqueríos y hecho lo que él no quería pensar en que pasó.

-¿No han llegado? – Preguntó el pelirrojo sentándose en la mesa con un rostro de agotamiento excesivo.
-No, pero encontramos algo.- Dijo Kula mostrándole unas escamitas plateadas.- Me podría hacer un par de aretes con estas escamas. Necesitaré a alguien que me los haga.
-No creo que eso sirva de mucho, y será mejor que las escondas. Nadie sabe quién podría entrar, verlas y preguntar. ¿No hay otra cosa que hayan encontrado? ¿Alguna pista?
-Encontré el cuaderno de dibujo de cejas de azotador dattebayo.- Dijo Naruto mostrando el block de dibujo que Lee tenía; cada hoja tenía un dibujo de una sirena. La peli celeste y el pelirrojo se asomaron a ver.
-Sí que está obsesionado con Shizu ¿no lo creen? – Dijo Kula viendo cada dibujo.
-Esto es peor de lo que imaginaba, tengo que seguir buscando. Quédense aquí y esperen a que vuelvan.
-Pero oye, deberías descansar. Estás para el arrastre dattebayo
-Pero…
-Oye, ellos dos aprecian mucho sus vidas. Lo pensarían como más de ocho mil veces antes de arrebatárselas. Tú más que nadie necesita descansar.- Concluyó el rubio, a lo que Kurama suspira cansado.
-Supongo que unos cinco minutos de sueño no harán mal.

Lo malo es que Kurama no durmió por cinco minutos, sino por el resto de la noche.

Continuará…

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Re: Vasto Océano Capitulo 13 (Fic UA)

Mensaje por Shizumi » 14 Jun 2014 06:17

Vasto Océano Capitulo 13º: Sombras Ocultas

Pese a que la luz del sol no era tan fuerte aquí como en la superficie, mi reloj biológico me reactivó y me hizo bostezar ampliamente. Después de una noche agitada era increíble que me sintiera con las energías renovadas, pero ya verán mi motivación.

A mi lado, dormía mi hermosa sirena: exhausta por lo de la noche pero aun manteniendo esa bella sonrisa que la caracterizaba. Le sonreí encantado y me acerqué para besarle los labios delicadamente sin despertarla, no quería liberarla de su mundo de ensueños todavía. Me quedaba sólo un día y la mitad de una noche para estar con ella y quería hacerle el día más feliz de su vida.

Me levanté con cuidado y en silencio para que no despertara tan pronto y recorrí el refugio buscando algo, hallando entre los cuartos del barco un viejo joyero con collares y otros accesorios: una búsqueda menos. Luego, nadé al campo de flores marinas para reunir tantas como podía, las más hermosas que encontraba. En un momento dado, encontré un ostión sin nada más dentro que carne, pero era perfecto para mi plan. Y rápidamente, regresé al refugio.
---------------------------------------
Lancé un tenue quejido y bostecé ampliamente antes de tallarme los ojos y verme rodeada de flores, varias de ellas hermosas que decoraban el nido; acerqué mi rostro al ramo y olfateé su dulce aroma, para luego encontrar una ostra cerrada entre todas las flores, lo cual me pareció extraño.

-¿? – Tomé al animal entre mis manos, era curioso tener solo un ostión de desayuno y nada más. Con ambas manos, intenté abrir la concha usando mi fuerza y también mis garras como palancas, hasta conseguir abrirlo y sorprenderme: dentro tenía una perla.- ¡Por Poseidón! Es hermoso… - Intenté tomarla, pero la perla no cedía. Tironeé como loca tratando de zafarlo hasta lograrlo, sorprendiéndome aún más: la perla estaba incrustada en una argolla dorada y algo oxidada por el agua, pero mantenía ese tierno detalle.- No puede ser…

Abracé el anillo contra mi pecho, había tantos regalos pero no vi a quien me los obsequió; hasta que él me sorprendió por tercera vez.

-¡Buenos días, Shizu! – Saludó Lee alegremente, pero muy sorpresivamente tanto que me hizo brincar del susto.
-¡Ay! – Alcancé a decir echándome para atrás, en respuesta él rió y se acercó a mí para darme un beso de disculpa en la mejilla.
-Lo lamento. Quería sorprenderte con todo esto pero, creo que te sorprendí demasiado.- Me decía Lee sentándose a mi lado.
-¿Y por qué tengo tanta consideración? No creo que me merezca tanta atención.- Le pregunté curiosa, mientras que él me sonrió.
-¿No lo ves, Shizu? Me has hecho la persona más feliz del mundo en tan poco tiempo, ¿no crees que ello merece ser considerado?
-… - En respuesta, emití un tenue sonido en asentimiento, pero entonces le mostré el anillo.- ¿Y el anillo qué significa? – Una vez más el tritón me sonrió y se ubicó delante de mí.
-Tiene un significado muy especial, significa que sin importar lo lejos que estemos el uno del otro… - Tomó entonces el anillo y me lo colocó en el dedo anular derecho; ambo nos miramos enternecidos.- Siempre estaremos unidos por un vínculo irrompible…
-… Lee… - Alcancé a decir con los ojos vidriosos, antes de recibir a mi pareja con un abrazo fuerte, tanto con mis brazos como usando mi cola. Rozábamos nuestras cabezas contra la del otro con tanta alegría.

Sin importar lo muy felices que estuviéramos, sin importar lo muy agradable que fuese estar solos, aún me preguntaba qué pasó con Mary y con K´.
-------------------------------------------------
Me dolía mucho la cabeza cuando trataba de abrir mis ojos, cada punzada era un martirio, ¿qué había pasado anoche?, de lo único que me acordaba era el alga que esa sirena me dio antes de perder el conocimiento… hablando del tema sentía algo pesado sobre mi cuerpo, y suponía lo que era.

Finalmente pude abrir mis párpados superando la migraña, comprobando mis sospechas: era esa sirena loca otra vez durmiendo en mi pecho. Se veía tan linda encima de mi cuerpo –véase el sarcasmo-, sería una lástima que yo la despertara bruscamente.

-… ¡Fuera, sale! ¡Ya suéltame! – Exclamaba mientras me agitaba como pez en una red de pesca, ello hizo que la sirena se despertara.
-K´, no hagas eso, aún es temprano y quiero dormir.- Gruñó un poco en respuesta volviendo a abrazarme, por supuesto no iba a dejar que volviera a hacerlo.
-¡Nada de dormir un minuto más en mí! ¿Me podrías explicar por qué mi chamarra está por allá y tú estás…? – No quería decir lo último porque se vería como el comienzo de un mal chiste.
-¿Desnuda? – Preguntó ella cubriéndose su pecho al descubierto con una manta, no parecía apenada en absoluto por ello.- Bueno, digamos que actúas de manera salvaje cuando tus instintos toman las riendas del instante, cosa que no esperaba de alguien tan rígido como tú.- Me contestó enroscándose en sí misma y mirándome con malicia.
-Espera, ¡¿qué quisiste decir?! – Pregunté molesto, la sirena sólo movió su aleta y me observó con malevolencia.
-En resumidas cuentas, fue una noche salvaje. Fue tan salvaje que fue rico.- Aquello fue el remate del chiste.

Lo siguiente que pasó fue que la sirena se puso unos tapones para los oídos y mientras se vestía, yo pasé media hora de ese tiempo gritando y escupiendo improperios en tres idiomas diferentes y vaya a saber uno cómo es que mi garganta no jodió con treinta minutos de insultos.

Por fin la sirena terminó de vestirse y se quitó los tapones de las orejas, para entonces yo había terminado de descargarme por el momento.

-K´, ¿podrías dejar de gritar? Quiero cepillarme el cabello.
-¡No! – Respondí certeramente colocándome de nuevo mi chamarra y subiéndome la cremallera hasta estar a la altura del corazón.- Y si sabes lo que te conviene, dejarás ese cinismo y me darás el alga correcta para regresar a ser humano.
-A poco niegas que también te gustó esa equivocación.
-¿Qué?
-Permíteme hacerte memoria.- Carraspeó un poco para aclararse la garganta e imitando mi voz, empezó a emitir jadeos y gemidos como si estuviera en plena relación…

Nuevamente la sirena se colocó los tapones en los oídos para luego cepillarse su larga cascada obsidiana, mientras que otra media hora más me la pasé lanzando palabrotas, sin que mi garganta cediera.

Era el cuento de nunca acabar, para ser precisos.
---------------------------------------
3ra persona POV

-Ayyyy… - Se quejaban Naruto y Kula echados en los sillones, uno echándose aire con un abanico y la otra poniendo los pies en agua bien fría.
-Creo que me saldrán ampollas… - Decía la niña echándose aire fresco con un ventilador.
-Si a ti te saldrán ampollas, a mí me saldrán ampollas en las ampollas dattebayo… - Comentó el rubio ya rendido.
-No lo entiendo, hemos revisado por todos los sitios que frecuentan ellos y en ninguno hemos averiguado pistas de su paradero.- Se decía Kurama preocupado.- Es como si se hubiesen esfumado de la noche a la mañana.
-¿Y no fue así? – Preguntó Naruto.
-No hablo de ello, digo que es como si nunca hubiesen existido.
-No creo que fuere para tanto, digo yo dattebayo…

Sin que ellos lo notasen, eran espiados por gente desconocida armados con pistolas en caso de un movimiento en falso que ellos dieran.

Continuará…

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Re: Vasto Océano Capitulo 14 (Fic UA)

Mensaje por Shizumi » 30 Jun 2014 05:16

Vasto Océano Capitulo 14º: La Noche Trágica

En mi vida había recibido tanta atención y cariño de alguien, pero todo ese día Lee se ocupó de hacerme la sirena más feliz de todo el océano, sin importar de que él hubiese nacido en la superficie. No es tan malo como tritón, hay que admitirlo, pero el tiempo que tendría con aletas terminaría esta noche.

Cuando el sol se ocultó más allá del océano y la luna se alzó sobre el mar, yo me alistaba para dormir acurrucándome en mi nido mientras que Lee me observaba como si estuviera esperando algo de mí; me giré a él arqueando la espalda.

-¿Qué tienes, Lee? – Le pregunté preocupada.
-Shizu… - Comenzó a decirme antes de abrazarme contra su cuerpo.- No quiero irme de este sitio, no quiero separarme de ti… Shizu, te amo.
-Yo también, pero tienes que volver a la superficie antes de que vuelvas a ser humano y te ahogues.- Le dije apoyando mi mano en su mejilla.- Lo último que querría sería que algo malo te pasase.
-Shizu… - Me volvió a llamar antes de besarme en los labios, a lo cual yo le correspondí con mucho amor, en un momento dado, nuestras colas se enroscaron mutuamente. Al separarnos, Lee me miró a los ojos y acarició mi mejilla, antes de hablarme con ternura.- Volveré por ti dentro de poco, lo prometo mi amor.
-Sí… - Le dije antes de verlo irse a la superficie con mucha tristeza.

Me dolió mucho la separación, pero confiaba que Lee volvería para cumplir su promesa. Él volvería, lo podía sentir en mi corazón, pero por el momento debía ser paciente.
Deseaba tanto que Lee se convirtiera en tritón para toda la vida y así los dos formáramos una linda familia… eso es, cuando vuelva a ver a Mary le pediré que me ayude a convertirlo para siempre y de paso ella también lo hiciera con K´. Era una buena idea, digo yo.
--------------------------------------------
Quería seguir con ella, quería mantenerla protegida de cualquier cosa, pero algún día volveré por ella y yo siempre cumplo mis promesas. Por ahora debía volver a los roqueríos porque me quedaba sin aire por alguna razón; creí que no llegaría, pero trepé a las rocas con mis piernas ya recuperadas, y no imaginarán a quién me encontré sentado en la cima con sus piernas de vuelta.

-Te tardaste demasiado.
-¡K´!
-Parece que te la pasaste muy bien en las últimas tres noches.- Me decía el aludido tan frío como un iceberg, pero lo era mucho más al mencionar esas tres noches con aletas que tuvimos. Tal vez no la pasó muy bien con Mary contrario a Shizu y a mí.
-Pues yo, este… - Intenté hablar, pero mi rostro estaba tan rojo que no podía pronunciar ni una sola palabra.
-Mira ya, esta pesadilla ya acabó. Volvamos a casa y finjamos que esto nunca pasó.- Dijo K´ levantándose de las rocas y partiendo rumbo a casa. Me giré al mar y sonreí feliz.
-Nunca lo olvidaré… jamás. Es más, algún día regresaré… - Dije antes de seguir a mi amigo.

Después de irme, sentí algo que salía del agua y nos miró irnos en silencio.

Veinte minutos después estábamos entrando al condominio, pero ni siquiera en ese tiempo K´ me quiso hablar de lo que ocurrió con Mary estos días, aunque yo tampoco quisiera decir lo que pasó entre Shizu y yo, digamos que es un secreto.
Cuando llegamos, nunca esperamos lo que acontecería.

-Que no se hable de esto, ¿bien? – Comentó K´.
-Lo sé, lo sé.- Abrimos la puerta y con quienes nos encontramos fue un gran horror; Kurama, Naruto y Kula habían sido dejados inconscientes por fuerzas especiales de la policía, ¿pero por qué motivo? - ¿Qué está-…? ¡Ah! – Sentí que algo me pateó por la espalda, era otro agente especial.- ¡¿Qué está pasando?!
-¡Quedan arrestados por ocultar información confidencial!
-¡¿Qué cosa?! ¡No sé a qué se refieren! – Exclamé sin entender nada, hasta que vi a un policía saliendo de la sala de la piscina y entregándole algo a su superior.
-¿Que no? ¿Y qué me dices de esto? – Preguntó el hombre enseñándonos unas escamas plateadas, a lo que yo reaccioné asustado.
-¡! (¡Esas escamas! ¡Son de Shizu!).- Intenté levantarme, pero el policía que me retuvo antes de entrar a casa aún tenía su pie sobre mi espalda y me era imposible moverme.
-Quedarán aislados en esta casa hasta que la operación acabe.- El agente superior hizo un ademán con la mano haciendo que los demás policías se retiraran, entonces cuando todos ellos se fueron escuché una conversación entre K´ y ese agente que me heló la sangre.
-¿Usted es K´ Dash?
-Sí
-El operativo submarino actuará de inmediato, muchas gracias por dar aviso.- Cuando el hombre se fue, rápidamente me levanté y encaré a K´ con mucha seriedad.
-¡¿Les dijiste?!
-Era lo mejor para todos…
-¿Lo mejor para todos, o para ti? – Fruncí el entrecejo y continué viéndolo enfadado.- Si algo malo le hacen a Shizu o a cualquiera de las demás sirenas nunca te lo perdonaré, K´, te lo juro.- Después de ello, me dirigí con los demás para asegurarme de que estuvieran bien, aún no podía creer lo que K´ había hecho.

Tenía que avisarles a Shizu y a los demás lo que iba a suceder, pero había varios policías merodeando la casa que los espacios para movernos eran mínimos. Sólo una luz de esperanza podría ayudarnos a ambos a salir de ésta.
---------------------------------------
Abrí mis ojos un par de horas después de que Lee se fue; sentí que alguien me estaba observando desde las tinieblas. Me enrosqué en mí misma, arqueé mi espalda hacia adelante y abrí mis aletas dorsales para intimidar a quien estuviera cerca.

-¿Quién anda ahí? ¡Muéstrate o arriesga tu vida! – Bufé molesta, cuando noté que alguien, un humano, me observaba. Creí que era Lee así que bajé mis aletas dorsales y me puse en posición de sumisión.- ¿Lee? ¿Eres tú?

Pero no fue él quien estaba merodeando mi refugio, y lo comprobé cuando un dardo fue lanzado hacia mi cola provocándome un electrificante dolor. Lancé un gemido horrible mientras me retorcía de dolor, y antes de adormecerme vi cómo tres personas me tomaban y me secuestraban, sin poder hacer nada más que lanzar un chillido de alerta.
-------------------------------------------
-¡!

Mientras me ocupaba de acomodar mi nido tras el alboroto de K´, había captado el chillido de auxilio de una sirena en apuros, pero el timbre era de alguien que conocía: ¡Era el chillido de Shizu! Seguramente algo le había pasado estando en su refugio.

Iba hacia allá, cuando un trío de humanos usando trajes de buzos me cerraron el paso; uno de ellos me apuntó con un arma y me lanzó lo que se les conoce como dardos, por suerte no logró darme ya que lo evadí a tiempo.

-No me provoquen, débiles humanos, que yo conozco las técnicas ocultas del kung fu, wantan, bonsái, kárate do, taekwondo, y anday puro wean do.

Después de aquello, empecé a pelear contra los humanos cuidando de que no me lanzaran dardos tranquilizantes, tampoco estaba tan loca como para que me llevaran a un manicomio, vamos digo yo.

Entonces recordé que tenía magia a mi conveniencia y con una cara de ironía, para evitarme otra visita desagradable como ésta, conjuré un hechizo para que los humanos regresen a la superficie sin que recuerden que alguna vez vieron una sirena.

-“Humanos que han venido por su deber, olvidarán lo que han venido a hacer”.- Dije conjurando mi magia, y una vez que me aseguré de que haya funcionado empujé a los humanos hacia la superficie dejándome muy preocupada.
-Humanos aquí… Esto no es bueno… - Me dije bajando la cabeza, hasta que recordé lo que iba a hacer antes de que esos humanos me interrumpieran.- ¡¡Shizu!!

Rápidamente nadé hacia el nido donde Shizu vive; bien podría salvarme el pellejo a mí misma, pero a ella la considero mi hermanita menor, se podría decir que yo la crié cuando nadie más quería hacerse cargo de ella, y no podía dejar que nada le pasase. Era mi deber como su tutora.

Continuará…

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Shizumi
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Re: Vasto Océano Capitulo 15 (Fic UA)

Mensaje por Shizumi » 12 Jul 2014 03:41

Vasto Océano Capitulo 16º: La verdad revelada

Vacío: así se encontraba el refugio de Shizu, no había nadie ni nada en los alrededores del naufragio, y temía lo peor con humanos merodeando nuestros territorios. No quería arriesgar a nadie más pues mi negocio de magia dependía de los tritones y las sirenas que me requieran, así que nadé deprisa hacia la colonia.

De camino a ver a la matriarca de la colonia, vi a muchas familias en las barreras de coral angustiadas, probablemente habían escuchado el chillido de mi amiga y sabiendo que algo malo había ocurrido.

Llegué al arrecife superior donde vive la matriarca de nombre Tsunade; que no les engañe su aparente juventud, ella en verdad va por los sesenta y acude a mí cada cierto tiempo para parecer de 35 años. Bueno, ya era tiempo de que me pagara los servicios.

-Lady Tsunade, necesito que me devuelva el favor que le he estado haciendo desde hace mucho tiempo.- Dije delante de un trono de coral, donde se sentaba una sirena rubia con dos coletas detrás de la cabeza, de ojos marrón y una cola color verde oliva. Como les dije, su juventud es cosa de mi magia.
-¿Qué sucede, Mary? – Preguntó ella preocupada.
-Esto es cosa de vida o muerte para nuestra especie; una sirena ha sido secuestrada.
-¿Qué? ¿Pero quién pudo hacer eso? No creo que haya sido alguien de la colonia, nadie sería capaz de…
-Es que no fue alguien de la colonia que la raptó, ¡fueron humanos!
-¡¿Qué?! No es posible, no se pudo violar la seguridad anti-humanos así de fácil.- Dijo lady Tsunade levantándose del trono y acercándose a la terraza que daba vista a toda la colonia.- *Suspiro* No puede ser, no hay forma de que los humanos nos encontraran, a menos que…
-Que, ¿qué? – Pregunté algo nerviosa, suponiendo que diría seguramente me culparía a mí, pero por suerte no pasó.
-¿Quién fue secuestrada, me decías? – Preguntó ella seria.
-¡Ah sí! Fue Shizumi.- Contesté, en respuesta ella suspiró perdiendo paciencia.
-No puede ser… justamente a ella le decía que se viniera a vivir a la colonia, que sola sería presa fácil para esos seres sin aletas… Justamente le pasó lo que temía… Mary, llama a los guerreros de los alrededores y envía un mensaje de alerta a las colonias. Los humanos son como los tiburones; cuando les das una buena carne siempre vuelven por más.
-Sí, mi lady.- Le dije antes de retirarme, pero antes de ir a hacer el mandado debía advertirles a los demás respecto a la próxima guerra que pronto estallaría. Necesitaba nadar de vuelta a mi casa para concretar un hechizo nuevo.
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Me era imposible olvidar la rudeza con la que Lee me encaró esta noche, y en sí tenía sus razones para hacerlo: por mi enojo con esa sirena demente, tal vez una civilización completa pagaría el precio de mi denuncia. Entonces recordé lo que ella me dijo antes de volver a la superficie…

-Basta K´, sé que estás molesto por lo ocurrido anoche.- Me dijo ella viéndome nadar de un lado a otro muy enfadado.- Sí, ya sé que te engañé con el alga y que luego te… bueno, ya sabes, pero podemos hablarlo como gente madura.
-¡No hables como si lo fueses! Haciendo eso me demuestras ser la persona menos indicada para saber lo que es madurez.- Le rugí embravecido.
-Bueno ¡ya fue suficiente! – Exclamó la sirena harta de mi rabieta.- ¿Qué tienes contra mí?
-¡Tú me vio-…!
-¡No de eso! Desde que los dos nos conocimos me has estado tratando mal, como si mi sola presencia desencadenara tu rabia sin razón alguna. ¿Qué es lo que te pasa conmigo?
-… ¿Quieres saber? – Le pregunté gélido, ella asintió con la cabeza así que me vi comprometido con decirle.- Muy bien… tú tienes un gran parecido a mi antiguo amor… la cual se lanzó al mar.
-¡Oh!
-Sí, se suicidó frente a mí… *Suspiro* Estábamos observando la luna desde los roqueríos, habíamos salido durante cinco años y consideraba que la conocía lo suficiente como para hacerla mi mujer por el resto de mi vida. Pero cuando le enseñé el anillo de compromiso, ella se levantó y mirándome seria, ella se lanzó al vacío…
-Oh…
-Y con sólo verte, recuerdo ese grito que ella lanzó mientras caía al agua. Aún me pregunto qué he hecho mal con ella… - Concluí desviando la mirada, en eso la sirena se acercó a mí, o por lo menos la sentí cerca.
-¿Y cómo se llamaba? – Volvió a preguntar ella, por mi parte sólo la miré desanimado.
-… Mary Ann Destler…
-Oh… - Dijo la sirena. Al poco tiempo reaccioné y salí de la cueva a gran velocidad, afortunadamente el hechizo que me mantenía atado a ella fue deshecho pues el tiempo con aletas se iba a acabar.

Finalmente pude comprender la situación en la que ambos nos encontramos: no sé cómo, pero presentí que esa sirena tenía algo que ver con ese hecho, y no le di oportunidad de explicarse respecto a su reacción con mi relato. Pero ya la había farreado con dar la noticia a las autoridades, y sepa la chingada lo que harán si encuentran la colonia; no sólo serían tritones, sino también sirenas y sus bebés serían presa del egoísmo humano, capturados y siendo experimentos en un laboratorio, o como espectáculo en algún zoológico.

Quería impedir que me error fuese fatal para otras criaturas, pero estábamos rodeados de soldados hasta en el techo. No había forma interna, o externa de salir de nuestra casa convertida en una cárcel.
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3ra persona POV

Unos ruidos fuertes despertaron al joven Shun, quien muy acelerado se levantó de su cama y corrió a la ventana más cercana a los ruidos del exterior. Su mirada de alerta fue suficiente para demostrar lo asustado que se hallaba, y corrió rápidamente al cuarto de su hermano mayor.

-Ikki, despierta. Algo pasa en la casa del lado.- Decía Shun agitándole el hombro a su hermano. En eso una voz grave y somnolienta le responde.
-Ahora no, Shun… Trabajo de turno de mañana y son recién la una de la madrugada… Vuelve a dormir ¿sí?
-Pero hermano, vi a un grupo policial ingresando a la casa de los vecinos. Algo malo les pudo haber pasado.- Continuó el peliverde, debido a su insistencia su hermano se incorporó en la cama para verlo serio. Él tenía el cabello azul erizado, los ojos azules y en su rostro poseía una cicatriz perpendicular en su nariz.
-Escucha Shun, si la policía está en todo esto no es problema nuestro. Además esos tiempos siempre me parecieron raros, sobre todo el rubio: desde un kilómetro de distancia se le siente olor a ramen instantáneo.
-Ellos no son raros, lo aparentan para ocultar algo muy importante.- Dijo Shun, dándose cuenta de lo que decía.
-¿Cómo sabes eso? ¿Acaso estuviste en esa casa?
-Pues…
-¿Y a qué te refieres que ocultan algo importante?
-Este…

Ya no podía ocultarlo, tenía que decirle acerca de las sirenas que ellos cuidaban y suponía que si había policías al lado, el secreto de su existencia habría sido descubierto. No obstante, su hermano lo miró seriamente, bajó con él al comedor y empezó a contar cada panecillo que había traído a casa.

-Falta uno. Con razón estás hablando incoherencias en mitad de la noche.- Mencionó Ikki viendo a su hermano menor.
-Lo siento, no me pude aguantar, pero ese no es el punto. Todo lo que te he dicho es la verdad, no es cosa del azúcar antes de dormir.
-Sí, sí… Ahora vuelve a dormir antes de que me enfade.- Dijo el peliazul subiendo las escaleras.
-Pero si te dije la verdad.- En eso, Shun siente picazón en su cabeza y tiende a rascarse, de pronto siente algo pequeño y aplanado entre sus cabellos. Lo toma con dos dedos y la ve, resultando una escama de tamaño semi mediano color obsidiana. Él entendió que esa escama le pertenecía a Mary, pero más que nada en su mano tenía la prueba que necesitaba para demostrarle a su hermano que decía la verdad.
-¡Ikki, mira esto! – Exclamaba el chico subiendo a los cuartos para encontrarse de nueva cuenta con su hermano antes de acostarse.
-Shun estás haciendo que pierda la paciencia.
-Puedes creerme loco, pero aquí tengo la prueba que necesitas conocer.- Le dijo enseñándole la escama obsidiana.
-¿Qué es esto? – Preguntó el peliazul tomando la escama para examinar su autenticidad.
-Antes de que me digas algo es real. No hay ningún tipo de pez que tenga escamas así de grandes, mucho menos una de un color tan parecido a la obsidiana.
-… -Para cuando su hermano menor le dijo eso, Ikki ya había comprobado que la prueba era auténtica.
-Son mis amigas, al igual que nuestros vecinos. No quiero que ninguno de ellos sufra, aunque sean raros en el fondo tienen un corazón de oro. Por favor, Ikki.
-… - Después de eso, su hermano lo vio decidido y contento.- Correcto, lo haré por ti Shun.

Continuará…

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