Z-Holocaust 1

Postea tus fotos, imágenes, historias, dibujos, etc. y pregunta tus dudas

Moderadores: Alryu, Eidan

Responder
Avatar de Usuario
Kossut
Mensajes: 545
Registrado: 01 Feb 2008 20:00
Anime favorito: TODO joder, TODO!

Z-Holocaust 1

Mensaje por Kossut » 30 Jun 2011 02:36

Esté es un pequeño relato que estoy escribiendo en mi tiempo libre, espero que os guste.
~Z - HOLOCAUST~
29 de Junio.


Que conste que jamás pensé que llegaría a iniciar un diario escrito, pero algo me lleva a pensar que dadas las circunstancias es necesario. Soy un chico “normal”. Miento, a decir verdad soy lo que la sociedad puede calificar de “freak”. Tengo 23 años, he descuidado un poco mi forma física… Solía ser portador de una larga y rizada melena negra azabache con reflejos rojos de la que me sentía muy orgulloso pero por motivos de comodidad acabé cortándomela. No obstante sigo siendo alto y robusto y aunque tenga un prominente vientre, mis brazos y mis piernas son el vestigio de la fuerza y el aplomo que llegué a poseer años atrás. Vivo en un piso de alquiler a las afueras, aunque creo que ya, pagar o no es lo de menos. Era aficionado a la ciencia ficción hasta que la vida realidad dio un giro de 180 grados y superó a la ficción con creces.

Llevo tres días de confinamiento en mi atalaya improvisada. Dejo este diario como testimonio de todo lo que ha acaecido sobre esta ciudad en la última semana. Lo vi comenzar todo desde mi balcón. Un grito desgarrador llamó mi atención y desde aquí pude contemplar horrorizado como cuatro personas redujeron a una quinta y se abalanzaron sobre ella. Al principio pensé que se trataba de un robo o una paliza, pero pronto salí de mi error al contemplar como esos cuatro seres arrancaban trozos de carne de su agonizante víctima. Cuando se cansaron de aquel pobre diablo los cuatro anduvieron intentando alcanzar más víctimas.

Horas más tarde pude ver atónito como la primera víctima, cuya sangre bañaba una amplia zona del parque central de la avenida, se levantó y empezó a andar errante del mismo modo que los otros. ¡Juro por dios que su garganta estaba desgarrada! Empezaron a aparecer más, las noticias hablaban de ellos, decían que la policía apenas podía hacer nada contra ellos. Varios equipos antidisturbios han caído ante las fauces de estos seres. Estaba empezando a cundir el pánico y no me lo pensé dos veces…

Bajé armado con una lanza casera y cargando dos bolsas de deporte y una mochila y entré a una pequeña tienda que suelo frecuentar. Aquel pobre infeliz abrió la tienda como cualquier otro día y se encontró con clientes demasiado exigentes. Llené todas las bolsas de comida, lo indispensable. Al salir de la tienda me encontré con dos de ellos. La entrada era estrecha y no podía esquivarlos así que buscando el valor donde nunca lo hubo, apuñale a uno con mi lanza casera y empujándolo me hice espacio para pasar velozmente. Corrí más allá del límite de mis fuerzas hasta que llegue a mi portal, una urbanización con un gran patio, descubriendo que dentro también había algunas de esas cosas. Las ignoré y subí por el ascensor hasta la sexta planta, fue la última vez que lo cogí, a partir de entonces acabé aprendiendo que debo evitarlos.

Coloqué todo en su lugar en la despensa y me convencí vehementemente de que debía racionar lo que había conseguido ya que no era seguro cuando volvería a poder bajar sin peligro…

Pasé esa noche en la penumbra pensando que más podría hacer. Al ver la cruel trampa que deparó el destino a muchos de mis vecinos, decidí que tenía que evitar a toda costa que estos pudiesen llegar a entrar aquí.

Hoy he pasado la mayor parte del día a la íntima sombra que me ofrece el la cortina de mi salón. Me he dedicado a observarlos. He llegado a la conclusión de que son ciegos. Carecen de Inteligencia. Son muy lentos y demasiado torpes. Se comportan como una manada de carroñeros estúpidos. Reaccionan al sonido; en el primer ataque que presencié creo recordar que la víctima estaba teniendo una discusión acalorada por su teléfono móvil. No tienen demasiada fuerza, pero les basta para poder agarrarte el suficiente tiempo para asestar una dentellada.
Me resulta muy irónica la situación. Quiero decir, que es irónico que se cumpla la frase “hay modas que matan”… Rio por no llorar.

Más tarde: Aún no han cortado las comunicaciones, pero las líneas de teléfono están saturadas. Es casi imposible realizar una llamada con éxito. Internet, mi hasta entonces vehículo de fuga me ha permitido hoy contactar con mi pareja. Muy a mi pesar le comunico que se abstenga de venir aquí. Sé que está llorando, las noticias se han hecho eco de que la ciudad está “desierta”. La consuelo diciendo que la veré pronto, pero que hasta entonces tenga presente todo el cariño y afecto que le tengo guardado… No puedo evitar estremecerme al pensar si podré volver a verla. O, mejor dicho, si ella podrá volver a verme a mí… …vivo…
Ya es noche cerrada. Mañana me espera un día como el de hoy o peor así que por lo menos espero estar descansado.


30 Junio

Está mañana he amanecido sobre saltado. Un coche ha impactado en el edificio en frente al mío. El estruendo ha atraído a varios de esos seres tal y como la campana atrae al desayuno recién hecho… Hay más… Temo que si se forma una gran turba de estas criaturas, no habrá puerta que se le resista. Decido firmemente buscar armas por dos razones: La primera defenderme cuando salga a buscar provisiones y La segunda, para acabar con todos los que pueda para tener terreno despejado.
Hacia el medio día: Suena el timbre. Creo estar soñando, por la mirilla veo una figura oscura carente de detalle a causa de la luz fundida del pasillo. Dando por hecho que puede ser uno de ellos, aguardé con la respiración agitada. Pronto la figura oscura rompió en sollozos y maldiciones y comprendí al momento que era uno de los vecinos. Al abrir la puerta entró con ímpetu y premura cayendo de rodillas en un rincón, jadeando y muy débil.

Era un chaval joven, más o menos de mi edad. Estaba sumido en un trance, se repetía una y otra vez:

-Esto no puede estar pasando…No es posible… No es verdad…

Cayó fulminado en un profundo sueño y lo llevé al dormitorio más pequeño. Saqué una bolsa de hielo y se la puse en la frente envuelta en un paño. Mientras, volví a mi puesto en el balcón con mi lanza y mi diario.

7 de la tarde: Mi invitado se despierta sereno y tranquilo, por un momento cree que está en su casa, casi me da lástima sacarlo de ese sueño:

-Buenas tardes- dije con tono suave.

Palideció levemente al darse cuenta de donde estaba y al recordar lo que pasaba. Haciendo un vano esfuerzo por parecer tranquilo dijo – Hola… Perdona, por lo de antes. No sé qué está pasando y por un momento creí volverme loco…

-No te preocupes… Cualquiera en tu situación estaría igual que tú. Yo solo me he limitado a hacer lo que creí correcto- Le contesté.

-Pero tú… ¿Pareces estar muy tranquilo? ¿Es qué no te afecta lo que está pasando? ¿Cómo puedes estar ahí sentado simplemente observando?- Preguntó con un tono nervioso.

A esto le conteste: -¿De qué sirve que cunda el pánico? ¿De qué me sirve ser presa de la desesperación y correr para ser pasto de esas cosas? He visto cómo se mueven y cómo actúan como nacen y como acuden a la carne como una jauría de perros hambrientos. Esas cosas no son listas, pero si te atrapan un buen montón de ellos no tendrás la más mínima oportunidad…

Guardó silencio durante unos minutos. Asimilaba la realidad como un mal libro que tiene que leer a la fuerza. Su rostro guardaba una mueca de resignación pero por lo menos contaba con la ventaja de que ya no estaba solo, eso le reconfortó. Tomó asiento en el balcón.

Era un joven atlético, aunque no muy agraciado de cara, tenía espalda ancha, cintura fina, piernas y brazos sin un solo pelo y la cabeza casi rapada. Pensé que o bien era nadador olímpico o metrosexual. En el último caso, no me serviría de acompañante para mis próximas escapadas. No me vale nadie que no pueda guardarme las espaldas mientras cojo provisiones para ambos por que se distraiga mirando su manicura.

Rompí aquel silencio para salir de dudas. -¿A qué te dedicabas antes de esto? Pregunté con voz suave.

Con el mismo tono de voz me respondió: - Quería entrar en el cuerpo de policía, he estado preparándome las oposiciones durante mucho tiempo, pero como para presentarse a nada está el patio ¿No crees?

Volvimos a quedar en silencio durante unos segundos pero la traicionera risa floja nos atacó rematándonos con una carcajada sin sentido. Nos dimos la mano y entre trivialidades le puse al corriente de mis observaciones y todo lo que tenía pensado hacer en los próximos días. Se sentía más fuerte y seguro. Parte de su nueva “alegría” me contagiaba.

Ya de noche: Mi nuevo compañero comió ligero mientras que yo me retiraba a mi reposo diario. Mañana trazaremos un plan para abastecernos de las armas y munición suficientes para defendernos. Tal y como están las cosas no creo que nadie ponga demasiados obstáculos al hecho de tener una recortada por si las moscas.
- La violencia no es el camino pero un guantazo a tiempo te pone a andar -

Responder